Cerramos esta semana en Europa con descensos a esta hora que coinciden con vencimientos de opciones de corto plazo y también con votaciones en Parlamentos como el alemán . No parece que vaya a haber sorpresas, pero lo que no ha gustado al mercado es que tras el famoso acuerdo del fin de semana, aparezcan discrepancias entre los acreedores.

Por un lado el FMI vuelve a decir que se necesita una reestructuración, Francia también la pide y Alemania se niega, con Schaeuble dejando encima de la mesa la salida temporal de Grecia del Euro.

El que aparezcan estos comentarios ahora reduce la sensación de “tema cerrado”, lo que está provocando más de una recogida de beneficios, sobre todo en el DAX alemán.

Los súper sectores del Stoxx600 poco a poco pasan a negativo con el de recursos básicos como el peor con -0,53% y es que la última ronda de devaluaciones de las mineras no ha gustado y encima China no acaba de dar tranquilidad aunque su mercado se haya tranquilizado algo, pero por intervención estatal más que por los inversores.

Los bancos también están en negativo y eso que la rentabilidad no presenta amenazas, pero esas fisuras en la posición de los acreedores puede acabar de crear zozobra en el mercado secundario.