Nos las prometíamos muy felices todos por la reacción del mercado norteamericano al ver a Donald Trump ir cumpliendo sus promesas electorales poco a poco, pero dichas promesas tenían una cara más negativa, todos aquellos movimientos que van a afectar a la posición global de Estados Unidos en el planeta y dejar tocadas sus relaciones e intereses económicos en el extranjero, lo que deja a otras potencias el principal protagonismo, algo que va a afectar a su economía sí o sí en el largo plazo.
 

El hecho ya de abrir una confrontación directa con México parece que a los operadores no les ha gustado demasiado porque ayer Estados Unidos acabó cerrando lejos de máximos y casi en pérdidas en el caso del Nasdaq compuesto.

En el caso europeo, los resultados del banco Santander ayudaron a despertar al Ibex 35 y ese movimiento lo que hizo fue descontar buenas cifras en casi todos ellos, aunque ese movimiento se va ajustando poco a poco según vayan saliendo uno a uno. El problema que tenemos ahora mismo es que el súper sector bancario es el peor de Europa con un descenso de -1,25% y eso se ve en que el futuro del Ibex 35 es de los peores con un descenso de -0,76%. La banca mediana empieza a dar resultados y las provisiones para hacer frente a los fallos judiciales sobre las cláusulas suelo, son lo que empieza a preocupar por encima de todo.

Pero no sólo es la actuación de las cláusulas suelo, sino todo el negocio hipotecario porque las resoluciones judiciales plantean un futuro que debe cambiar radicalmente en donde el mercado hipotecario lo más probable es que se encarezca y no tenga tanta presencia en la economía, lo que deja al país sin uno de los pilares básicos de toda recuperación económica. No se sabe hacia dónde iremos en este sentido, pero las preocupaciones siguen estando ahí.

Por otro lado, ya saben que los bancos son los principales tenedores de deuda pública de cada uno de los países y ayer tuvimos una subida importante de los tipos de interés en el mercado secundario de deuda de los países de la periferia e incluso de Francia, muestra clara de la incertidumbre política y riesgo político por el que vamos a atravesar en todo 2017. Siguen expresándose los miedos que tienen prácticamente todos los actores importantes del mercado a que dentro del eje francoalemán aparezca un partido de extrema derecha que pueda ser el primer paso a la destrucción no sólo de la un Unión Europea sino también de la moneda única.