La temporada de resultados se está aliando con las acciones del presidente de los Estados Unidos para conseguir todavía más subidas en los mercados bursátiles, pero Europa empieza a tener factores en contra bastante importantes.
 
En estos momentos en Europa tenemos una mayoría de súper sectores en positivo y las pérdidas no son demasiado grandes en los que están en negativo. De momento los tres más importantes son el súper sector bancario con un ascenso del 1,55% según van saliendo resultados positivos, lo que pasa es que con los de Santander en el día de ayer se descontaron parte de esas buenas cifras en el resto de valores, así que según van saliendo uno a uno, el mercado va ajustando esas expectativas.

Por otro lado, el mejor de todos es el súper sector de cuidados de la salud con un incremento de casi el 1,9% muy animado por la noticia de ayer de que la americana Johnson and Johnson se hacía con la suiza Actelion por más de 30.000 millones de dólares, lo que está haciendo que todo el mundo se ponga a pensar en que a lo mejor existe un proceso de concentración en el sector.

Sin embargo, los problemas empiezan a aparecer. En primer lugar, en gráficos de días con nocturno ya estamos muy cerca de la sobrecompra, en especial en el futuro del índice alemán, lo que empieza a ser un lastre. Pero el mayor problema de todos lo tenemos en la incertidumbre política que va a cruzar toda la zona euro y la Unión Europea durante 2017.

Los ojos están puestos en la deuda pública ya que los diferenciales dentro de la zona euro se está moviendo de forma muy preocupante. Francia despierta mucho temor ante la posibilidad de que los extremistas de ultraderecha de le Pen se hagan con el poder y el eje francoalemán quede debilitado. Además, Italia está más cerca de unas elecciones anticipadas porque el constitucional recortó la ley electoral que se había impuesto recientemente, por lo que tiene un riesgo parecido.

En general, los movimientos en la deuda muestran que hay miedo y eso es un claro daño para la fortaleza del euro, así que el dólar puede beneficiarse de rebote, no tanto por la esperanza de revalorización que tienen los operadores pues los acuerdos de comercio destruidos por la nueva administración en Estados Unidos no favorecen su revalorización, pero la debilidad del euro y una posible intervención en el mercado de divisas por parte del Banco de Japón, son los que le están dando fortaleza de forma indirecta.