El factor de fondo es el inicio de las negociaciones de la salida de Reino Unido y las tirantes propias de la misma, ya que la carta enviada por Reino Unido a la unión europea ha despertado algunos recelos y Alemania ya ha dicho que no va a negociar en esos términos porque al final lo que quiere Reino Unido es hacer una relación comercial a la carta a su conveniencia.
 
Por lo tanto, todo el mundo sigue esperando que al final haya un acuerdo que sea bueno para ambas partes, pero la incertidumbre de las envalentonadas políticas no nos la quita nadie.
 
Otro factor importante es el cúmulo de influencias tanto positivas como negativas que está teniendo el súper sector bancario.

Recordemos que tiene mucho apoyo en Europa por el ambiente de mejora económica que estamos teniendo en los últimos tiempos y también por ese aroma de subidas de tipos de interés que llega desde Estados Unidos que también se ha impregnado en la zona euro por los comentarios del BCE. Sin embargo, ayer ya aparecieron noticias de que el Banco Central Europeo está preocupado porque el mercado ha sobreinterpretado sus comentarios de la última reunión. Resumiendo un poco, el mercado se ha puesto a subir los tipos de interés y en el mercado secundario eso se nota, haciendo que a los Estados les cueste más endeudarse. El problema principal está en la zona de la periferia y en todos los países en donde han tenido un aumento y expansión de crédito considerable. Si los salarios no mejoran, una subida de los tipos de interés puede poner en peligro los pilares de la recuperación, haciendo que las familias tengan menos dinero disponible para gastar, lo que nos llevaría otra vez a casi comienzos de la crisis anterior.
 
Lo anterior es bueno, y al mismo tiempo también es malo, para el sector bancario. Ayer vimos cómo el mercado monetario redujo la probabilidad de ver una subida de tipos de interés en el BCE dentro de un año, lo que ayudó a relajar las rentabilidades en el mercado de deuda y también dañó a los bancos. Sin embargo, que el BCE se lo tome con más tranquilidad, que los tipos de interés se relajen un poco en el mercado secundario, asegura soporte económico en el medio plazo, por lo que eso debería de fondo ser positivo para los bancos. La interpretación y equilibrio de ambas cosas es lo que tiene a los inversores un poco descolocados y no saber cómo ponderar correctamente en estos momentos.
 
Una de las preocupaciones del BCE es asegurarse de que el incremento de inflación que hemos visto en los últimos meses viene directamente por la recuperación económica y no por un incremento del precio del crudo. Hoy hemos conocido el IPC preliminar del mes de marzo tanto de España como del Estado alemán de Sajonia y ha quedado bastante por debajo de la lectura anterior. Si tenemos en cuenta que el precio del crudo ha bajado considerablemente en las últimas semanas, podemos tener una cierta relación entre ambos factores.
 
Hoy precisamente el mejor súper sector de Europa es el de petroleras con un incremento del 0,88% porque el precio del crudo de referencia en Estados Unidos se ha pegado otra vez a la zona de los 50 $ gracias a factores técnicos y además ver que la reservas de crudo del día de ayer no subieron tanto como se esperaba. El factor principal del precio del crudo lo tenemos en el fuerte descenso que han tenido las reservas tanto de destilados como de gasolina. Esto hace pensar que sí descienden estas dos demasiado, las refinerías van a incrementar la producción tanto de gasolina como destilados, lo que significa una mayor compra de crudo, lo que ayudaría a compensar el incremento de las reservas y apoyar una subida del precio por incremento de demanda.
 
Si el precio del crudo se recupera, en las próximas semanas podríamos ver una cierta recuperación de la inflación, lo que al final nos pondría más o menos en la situación del mes de febrero, por lo que los bancos tendrían un poco más de apoyo del que están teniendo los dos últimos días.
 
Como ven, hay una ensalada con muchos sabores y tener una correcta ponderación de cada uno es bastante difícil, lo que ayuda a que en estos momentos en Europa nos sepa bien si debe ir o venir.
 
Ahora mismo el súper sector bancario está plano y el peor de todos es el de automoción y recambios que desciende -1,06%. Aquí tenemos también varios problemas: por un lado, la incertidumbre de lo que pueda pasar con la negociación de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, que el súper sector ha tocado la zona de máximos anuales y es una fuerte resistencia a pasar, y por otro un descenso de -4% de Daimler al estar ya sin dividendo.