Comenzamos la semana con una subida general en Europa que podría rondar el 0,6%, pero nos hemos parado en la resistencias más próximas que no nos dejaron pasar ya a comienzos del mes, por lo que el futuro del Ibex 35 sigue parado en los mínimos de abril, el europeo y el futuro del índice alemán están parados en la zona de mínimos del mes de mayo.
 
Seguimos bajo la sombra de ese muy buen dato de creación de empleo de Estados Unidos del mes de junio que compensa la debilidad del mes de mayo que incluso se revisó a la baja. Esto hace pensar al mercado que Estados Unidos sigue viendo desde la lontananza los problemas que tiene Europa en una situación parecida a la que se vivió antes del ataque a Pearl Harbor.. Es decir, “mientras a mí no me toque, yo sigo mi ritmo”.
 
Lo anterior está haciendo que el dólar gane fortaleza en prácticamente todos cruces y uno en especial es contra el yen japonés, ya que está subiendo más del 1% porque Japón se ha quitado del medio unas elecciones que no cambian absolutamente nada, lo que se toma como un visto bueno a las acciones que está llevando el gobierno actual, así que ya se espera que el Banco de Japón se atreva a tomar medidas, algo que debilita al yen y está haciendo que se mueva bastante.
 
Por otro lado, el sector del acero en Europa está disparado porque ya hay conversaciones serias entre Tata y la alemana ThyssenKrupp para hacer algo juntos, así que la sensación de concentración en el sector está haciendo que todo lo que suene a acero suba fuertemente. Por simpatía, el súper sector de recursos básicos es el mejor del día con un ascenso superior al 2,6%.
 
Sin embargo, aunque ahora mismo prácticamente todos los súper sectores de Europa están en positivo, el que más nos está dando quebraderos de cabeza es el bancario, porque ha estado en algunos momentos en negativo, con problemas en el sector español, italiano y alemán.
 
El origen de todo está en varios frentes, siendo el pico de todo ese problema de 300.000 millones de euros que tiene el sector italiano con los préstamos en problemas. Ahora se dice que podría estar rondando por el aire algo de ayuda pública pero se descarta la recapitalización bancaria.
 
Dando varios pasos hacia atrás para tener una visión más panorámica de todo el problema, la realidad es que Europa está metida en un lío. Durante la crisis quedó patente la estrecha relación que hay entre las finanzas públicas y la financiación que viene por parte del sector bancario nacional porque eran los que más deuda del país compraban. Cuando reventó la crisis económica, el empeoramiento del país contagió al sector bancario y tener deuda nacional se convirtió en un problema para las hojas de balance. Europa intentó reaccionar y activó algunos mecanismos para forzar la separación, creando entre ellos el “Bail-In”, que no es otra cosa que utilizar a los accionistas y a los grandes depositantes y su dinero para generar el rescate privado en vez de utilizar fondos públicos.
 
Todo eso estuvo muy bien cuando ya se hicieron todos los rescates y recapitalizaciones necesarias, pero es que ahora volvemos otra vez al problema porque el Banco Central de Italia está intentando buscar fórmulas para dar confianza y seguridad en el sistema bancario del país pero al mismo tiempo no generen problemas a las finanzas públicas. Y este rompecabezas sin solución se mira con lupa porque se ha iniciado el procedimiento sancionador por exceso de déficit tanto a Portugal como España. Desde Francia ya se está advirtiendo que esta sanción debe hacerse con cabeza y de forma inteligente, quizá porque son conscientes de que si se quiere hacer que la banca nacional no financie al país, hay que modificar la política económica y modelo económico del país para atraer inversores extranjeros, algo que puede necesitar políticas que no gusten a los ciudadanos y de esta manera alentar todavía más al populismo. Cuando se acercan las elecciones, si se quiere frenar al populismo, deben crearse políticas que gusten a los ciudadanos, algo que nos aleja de tener controlado el déficit, algo que al mismo tiempo sigue forzando que la financiación esté en manos de los bancos nacionales. Por lo tanto la cuestión aquí es saber qué tipo de sanción se va a imponer a los países que no han cumplido el déficit, porque podemos encontrarnos en una situación en donde para cumplir con los déficit, entregamos la gobernabilidad al populismo y eso generará una cadena de inestabilidad que puede llevarse por delante a la Unión Europea. Es muy importante saber si Europa es consciente de esto o simplemente se limita las cifras, ya que puede hacer que los gobiernos de la periferia se encuentren entre la espada y la pared: la ingobernabilidad de su país o las multas multimillonarias por no hacer caso al definir y empeorar la situación económica.