Ya saben que la economía europea es ahorradora: presenta una capacidad de financiación internacional recurrente por encima del 2 % del PIB.

¿Les parece lógico desde una perspectiva fundamental? Bajo crecimiento potencial, envejecimiento de la población y baja productividad marginal. Sí, parece razonable.

Pero, ¿no identifican precisamente en los factores anteriores las principales lacras de la economía europea? La petición recurrente de reformas de oferta u estructurales se apoyan precisamente en la respuesta casi exclusivamente a través de políticas de demanda de corto plazo a los problemas europeos que pueden poner en cuestión la sostenibilidad del Euro. Con todo, es difícil avanzar en estas reformas cuando el escenario macro sigue siendo moderado. Y no es previsible que mejore mientras se mantengan las incertidumbres a medio y largo plazo justificadas por los factores anteriores y alguno más (la elevada deuda) aún pendientes de resolver. Un círculo vicioso que, al menos a corto plazo, queda enmascarado por la agresividad de las medidas tomadas por el ECB.






Ayer conocimos los datos de ahorro e inversión de familias y empresas en el área, correspondientes al Q4.

Por un lado, aumento de la tasa de ahorro de las familias del área hasta un 13 % de su renta disponible desde el 12.8 % anterior.

Y relativa estabilidad de su inversión, en niveles de 8.2 %.

La tasa de ahorro de las familias a finales del año pasado era la máxima desde un año y medio atrás.

La tasa de inversión, aunque estable sobre el nivel del Q3, también es el nivel más bajo en un año.



Por lo que respecta a las empresa, también considerando datos de finales del año pasado, la inversión se ha estabilizado en niveles del 21.9 %. Y niveles de 38.7 % en los beneficios empresariales, en términos de su valor añadido. Algo menos que el 39.1 % anterior.





José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España