Dos de los activos que han sido los claros protagonistas de lo que llevamos de año son el oro y el crudo, los dos por motivos bien distintos, pero que tienen un nexo en común.
 
El crudo ha estado mejorando muchísimo no sólo por la estabilización de algunos datos fundamentales dentro del sector, sino también por la expectativa de que se esté acercando un cierto equilibrio en el mercado y que también estemos a pocos meses de ver un acuerdo para la congelación de la producción, lo que significaría que existe una posibilidad bastante clara no sólo de un suelo, sino de ver también una recuperación de los precios de forma más sostenible.
 
Por otro lado, el oro también está repuntando mucho y ya está tocando la cota de los 1300 $ muy beneficiado de la incertidumbre global, no sólo por la fortaleza de China, sino también por las inestabilidades políticas que hay tanto en Europa como en Estados Unidos, así que el valor refugio se ve claramente beneficiado.
 
El nexo de unión entre los dos activos es la moneda en la que cotizan, y en el gráfico adjunto pueden perfectamente ver la situación de los tres, teniendo arriba del todo el gráfico a semanas del dólar index, justo debajo el precio del oro y debajo de éste, el precio del crudo.
 
En cuanto el dólar rompió patrones, el crudo empezó a tener problemas, el oro se mantuvo estable pero a comienzos de este año el dólar perdió su directriz alcista del repunte desde la segunda mitad de 2014, pero el oro y el crudo han hecho lo mismo con directrices bajistas, así que la mayor debilidad del dólar está ayudando también de los otros dos aumenten de precio.
 
Además, si miran el último indicador que es el índice de correlación entre el dólar y el crudo, verán que desde la segunda mitad de 2014 la correlación ha sido negativa, es decir cuando el dólar estaba subiendo, el crudo estaba bajando.