El máximo responsable del tesoro norteamericano dice que habrá un período de tiempo en donde ambas partes trabajarán en la transición.
 
Calma los nervios diciendo que la economía de Estados Unidos lo está haciendo bastante bien a pesar de los problemas, ya que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es un problema adicional pero se puede manejar entre las tres partes.
 
Considera que, de momento, el impacto en los mercados del resultado del referendo esta siendo ordenado y nada caótico.
 
Deja entrever una petición, que en el interés de Europa y Reino Unido se mantengan relaciones de comercio abierto.
 
Con respecto a los bancos, dicen que están mejor equipados para poder tratar con esta situación de lo que lo estaban en 2008. Además, dice que hay herramientas ya dispuestas para que se pueda manejar.
 
Vuelve a mirar a los gobiernos diciendo que se deben centrar en mejorar el crecimiento y que Estados Unidos puede restaurar la prosperidad de la clase media sin necesidad de apartarse del mundo en cuanto a comercio se refiere. Considera que interesa Estados Unidos tener un dólar fuerte (recuerden que la Reserva Federal decía lo mismo cuando había conectado el programa cuantitativo, que significa lo contrario).
 
Con respecto al mercado de divisas, están vigilando los tipos de cambio y considera que una intervención de forma unilateral sería inapropiada, aunque pide que hay que dejar respirar al mercado.