Hemos vuelto a tener volatilidad en el mercado cuando hemos superado los máximos del día una vez hemos conocido que el Banco de Inglaterra dice que en el verano va a tener que tomar medidas que podrían ser incluso mayores en la reunión de agosto, ya que consideran que el golpe de la salida de la Unión Europea por parte de Reino Unido es lo suficientemente fuerte como para tener que tomarlas y además avisa que la entidad no será suficiente para contener todo el problema.
 
Inicialmente el mercado se ha disparado al alza porque ha visto a un banco central que se añade a los que están tomando medidas como el Banco Central Europeo o el Banco de Japón. Dado que se ha dicho por activa y por pasiva que si se hacía algo tenía que ser en conjunto, muchos han esperado que la Reserva Federal también tuviese que hacer algo. De hecho, los futuros sobre fondos federales han rebajado las probabilidades de ver subida de tipos en Estados Unidos hasta julio de 2016 nada menos.
 
Sin embargo, aquí es donde ha entrado en conflicto la visión de corto plazo con la de largo plazo. En el corto plazo se ve una dosis más de la droga que necesita el mercado, dinero fresco contante y sonante, pero el problema es que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es un efecto económico que va a durar durante muchísimos años, así que ha sido aprovechado para soltar papel en precios más favorables para los vendedores..
 
Aquí es donde se ve el conflicto y la capa de incertidumbre que vamos a tener durante muchos años, ya que toda mejora sustancial de los precios de las acciones en las bolsas, puede ser visto como una oportunidad de quitarse problemas de encima, algo que generarán golpes bajistas muy repentinos y que harán desconfiar de toda subida.