Estamos viviendo unos momentos algo convulsos en los mercados internacionales, no tanto por el resultado de todas las influencias que son debilidad tanto en Wall Street como Europa, sino por los propios factores en sí mismos.

Vamos a intentar resumir un poco los factores más importantes que están influyendo en este momento.
Para comenzar, tenemos el más obvio que la semana posterior al vencimiento trimestral de derivados y que siempre suele ser de debilidad.

Después, tenemos el factor de los bancos centrales y la divergencia que hay entre la Reserva Federal del Banco Central Europeo.

El programa cuantitativo presiona al euro a la baja y las intenciones de subir tipos de la Reserva Federal hasta la semana pasada, fortalece al dólar.

Lo anterior lo que favorecía el flujo de dinero hacia Europa y en concreto hacia las exportadoras, mientras penaliza a las materias primas y las exportadoras de Estados Unidos, lo que aumenta la resistencia de sus propias resistencias como los 5.000 puntos del Nasdaq con los 11.100 del NYSE. También aparece en Estados Unidos otro efecto, y es que en los resultados empresariales han visto muchísimas advertencias acerca del daño que genera un dólar fuerte, así que de alguna manera u otra la situación de su divisa va afectar a las cotizaciones y en los resultados próximamente.

El efecto anterior en Estados Unidos podía ser compensado en cierta manera por el aumento de la capacidad de compra de los norteamericanos, pero el problema está en el escaso crecimiento de sus salarios, lo que deja las cosas más o menos como estaban.

La semana pasada todo lo anterior cambó, ya que la Reserva Federal dejó claro que la inflación no está para subir tipos y que no tienen prisa, lo que ha debilitado fuertemente al dólar y fortalecido al euro.

Cada vez que sube el euro y la baja el dólar, tenemos una inversión de todo lo anterior y algún efecto colateral más.

En principio, la mayor debilidad del dólar debería ser un apoyo para Wall Street, pero el problema es que disparan las materias primas y ya hemos visto la trepada que ha tenido el precio del crudo, así que ese factor que ha sido positivo para todas las empresas, se desvanece y es un lastre para los índices, aunque las petroleras ganen potencia.

Pues bien, con un euro más fuerte, el dinero de las exportadoras flaquea y eso daña de pleno al DAX, que es el que más daño está recibiendo.

El Ibex 35 está mejor que el resto por la mejora de los bancos tras ver en Andalucía que los radicales, de momento, no tienen opciones reales de revolución, así que asustan menos.