Todo el mundo es consciente de que la organización de la OPEP ha estado produciendo crudo por encima de niveles lógicos para la situación económica en la que estamos y que ya vimos en su momento que obedecía una estrategia de Arabia Saudita para intentar a ahogar los recursos financieros de la industria del fracking que ha florecido en todo el mundo y que pone contra las cuerdas la cuota de mercado de la extracción de crudo tradicional.

La guerra del crudo parece que está lejos de acabarse pero sí de complicarse un poco más, debido al acuerdo nuclear que se ha llegado con Irán, por lo que pueden desaparecer dentro de poco las sanciones y su producción añadirse a la del resto del planeta, lo que aumenta todavía más la disponibilidad del oro negro.

El mes que viene, justo el mismo día en donde se dice que Grecia se quedará sin dinero, el 5 de junio, la OPEP se va a reunir otra vez, y la última vez fue noviembre de 2014.

Todo el mundo espera que la organización entre en razón y reduzca la producción, porque todos los ojos son conscientes de que si siguen así se va a condenar al mercado a una superabundancia de crudo para bastantes años, más de lo que le gustaría a más de uno.