Siempre se está hablando de los acreedores, pero el mayor acreedor de todos es el fondo de rescate que se hizo famoso al principio de la crisis y que se llama ESFS. Este fondo tiene nada menos que 130.000 millones de deuda de Grecia y como entidad está metida en un auténtico lío porque en realidad Grecia está quebrada al no haber pagado el último pedazo de la deuda que tiene con el Fondo Monetario Internacional.

El fondo ha dicho que se reserva el derecho de pedir la devolución por adelantado de toda la deuda precisamente al haber visto que no ha pagado al FMI. Han tomado la decisión de reservarse ese derecho porque las otras dos hubiesen supuesto un problema para todos, ya que por un lado se puede renunciar a la deuda o por otro pedir esa devolución de forma inmediata, lo que quebraría a Grecia y obligaría al resto de países a asumir grandes pérdidas.
Reconoce que ese impago les genera una enorme y profunda preocupación ya que supone la quiebra del compromiso hecho por Grecia de hacer honor a sus obligaciones financieras con todos sus acreedores y abre la puerta a severas consecuencias para la economía griega y la población del país.

Dice que las acciones futuras se decidirán junto con el resto de países miembros, la Comisión Europea y el FMI.
También calma los nervios de los que posean bonos emitidos por esta entidad, ya que dice que tiene capacidad para pagar a los poseedores de esta deuda y que el impago de Grecia no tiene influencia en esta capacidad, pues el fondo tiene una robusta estructura de garantías para poder entrar en el mercado de capital.