Recordemos que la bolsa china se ha desplomado en las últimas semanas con inicio en el momento en el que nuevas regulaciones y normas complicaban la operativa con dinero apalancado, lo que se tradujo en un cierre progresivo de posiciones para poder cumplir con dichas nuevas normas.

Tal como comentamos en su día, cada vez que se complica este tipo de operativa se desata una tormenta, como ya demostró la historia con los bonos italianos o con algunas materias primas.

Situaciones de este tipo dan más de una muestra de que la situación y operativa bursátil al Gobierno le viene grande precisamente porque da la sensación de que no ha habido previsión en las consecuencias de sus actos y ahora está intentando parar dichas consecuencias por absolutamente todos los medios, incluida la fuerza. En resumidas cuentas, han caído en lo mismo que cayeron algunos gobiernos cuando decían que los problemas del euro venían de los especuladores y sin embargo cuando el mercado volvía a apostar por el euro, era porque la situación económica, gracias a los políticos, volvía a ser favorable.
A China le ha pasado una situación similar, lo que pasa es que cuando entra dinero apalancado a un mercado como el suyo, se sube a la misma velocidad que se baja, algo que ha demostrado la historia en numerosas ocasiones, y si se quiere forzar a cambiar la operativa del mercado, se debe hacer con extremo cuidado, porque es un castillo de naipes y cuando se quita la pieza clave, todo el mundo intenta salir por la misma puerta, provocándose los desplomes que hemos vivido en las últimas semanas.

Según el mercado se iba desplomando semana a semana, han ido subiendo el tono de las medidas para intentar contrarrestar las ventas, desde la creación de un fondo que invertía en valores fuertes, error de bulto porque las empresas pequeñas seguían desplomándose y había una clara desconfianza del mercado hacia la actuación del Gobierno, hasta la suspensión de las salidas a bolsa de nuevas compañías, pasando por la suspensión de casi la mitad de todos los valores de las bolsas, prohibiendo la venta en corto y al final dando cierto brazo a torcer comparando, ahora sí, valores de pequeña capitalización que han conseguido frenar los descensos.

Sin embargo, desde fuera se sigue teniendo muy poca confianza en la situación, porque simplemente casi la mitad del mercado está sin cotizar, así que las órdenes de venta de posiciones tomadas hace tres semanas, empezarán a llegar al mercado en cuanto se abra, por lo que la inestabilidad puede durar bastante tiempo.

No debemos olvidar que China tiene problemas económicos al estar sumergida en un cambio de modelo productivo que todavía está buscando la valoración adecuada, pues ya dijeron hace tiempo que querían pasar de las exportaciones y el producto de baja calidad, a la innovación y a la calidad, así que hasta que se encuentre el punto de destino, el mercado debe reajustarse, y más si no se puede de forma apalancada.

Este año y siguen habiendo problemas para conseguir ese 7% de crecimiento, pero los datos macro dejan espacio para más intervenciones del gobierno para soportar dicho crecimiento, pero ya no habrá aliciente para apalancarse y sacar gran beneficio apostando por el país, por lo que la situación de fondo no volverá ser la misma que antes.

Además, tampoco sienta bien ver que la policía en China haya ido a por los que han hecho operativa de ventas en corto diciendo que van contra la ley. Muchos interrogantes despierta la prohibición de que grandes accionistas no puedan deshacer sus posiciones, proque simplemente está diciendo que el mercado está sujeto a lo que ellos quieren que se haga, y en este momento está prohibido vender lo que un accionista posee, independientemente de que esté perdiendo, algo que no crea confianza si no todo lo contrario.