Pero, lo cierto es que seguimos pivotando cerca de  niveles que ya hemos intentado romper en varias ocasiones en lo que llevamos de año….

 

 

¿Será esta vez que los podamos romper?. Los vimos a principios de marzo hasta que la presión conjunta de China/Ucrania/Taper nos llevó a niveles más bajos (no mucho más bajos, es cierto). Más tarde, ya a principios de este mes, lo intentamos de nuevo. Para volver a retroceder en este caso por el temor a unos resultados peores de lo esperado y ante la indefinición de las autoridades monetarias. Pero muchos inversores han aprendido: la indefinición es buena siempre y cuando la alternativa sea la retirada de las medidas expansivas (USA) o cuando acentúe la especulación sobre nuevas medidas (BOJ/ECB). Además, los datos macro comienzan a mejorar en USA mientras mantienen el dinamismo (limitado) en Europa. Y China ha pasado de ser un factor de preocupación a una esperanza, con muchos inversores iniciando ya la cuenta atrás para que se aprueben nuevas  medidas fiscales y monetarias expansivas. ¿Crisis de emergentes? Una nueva oportunidad para muchos, aprovechando precios bajos (aquí sí hablamos de precios atractivos equivalentes al elevado riesgo que conllevan) y un tipo de cambio bajo. ¿Conclusión? Todos los activos de riesgo, deuda, bolsa y commodities, se aprovechan del ansia inversora. Y que dure.

 

¿Romperemos el rango alto?  Esto parece lo más sencillo: simplemente dejarse llevar. Y sin hacer muchas preguntas, esto es importante. Confiando en que, en caso de imponderables, allí estarán los bancos centrales. El dinero, la elevada liquidez que se mantiene en las carteras, hará el resto. Y admito que esta “exitosa” estrategia hasta el momento ahora se enfrenta a la difícil estacionalidad: ¿no dicen que el periodo de mayo a octubre es el peor para las bolsas? Sell in may and go away. Mis estrategas han calculado (más de 60 años en el S&P) que la subida promedio en este periodo de las bolsas es del 1/2 % frente a casi un 8 % en el periodo que va de noviembre a abril. Un 62 % de probabilidad al alza del mercado en los siguientes seis meses desde mayo frente al 80 % de un intervalo similar comenzando en noviembre. La estacionalidad no ayuda, aunque la coyuntura sí debería hacerlo. ¿Pueden las bolsas hacerlo mal cuando los datos económicos sorprenden al alza? Y con ellos, espero, los resultados empresariales tras el impasse del Q1. Como ven, una contradicción más en un escenario dominado de ambigüedades. Recuerden como la euforia recurrente de los inversores ha superado incertidumbres e inestabilidades en el mercado. Esta euforia y mínima aversión al riesgo ha sido capaz de compensar imponderables geopolíticos y la propia tensión financiera internacional. ¿Exceso de complacencia? Como decía antes, al final todo va a depender de los bancos centrales. Y en concreto de la Fed: ¿puede mantener el discurso ambiguo si la economía norteamericana se recupera con fuerza superado ya el invierno que ha limitado la actividad económica? ¿qué impacto puede tener en las bolsas la propia normalización de tipos de interés a medio y largo plazo? Quizás les preocupe más responder a la primera cuestión que a la segunda. Pero, en mi caso, es la subida esperada (y lógica) en los tipos de interés de la deuda el principal escollo para que las bolsas sigan acumulando nuevos máximos. Cuestión de precios relativos. .

 

José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España