El informe de sostenibilidad de la deuda de Grecia dice que un superávit primario más bajo y las reformas débiles han llevado a una nueva necesidad de fuerte financiación.

Las previsiones de PIB están sujetas a considerables riesgos bajistas.

Se necesitará una nueva financiación europea a Grecia bajo similares condiciones.

Las políticas necesitan volver al buen camino para asegurar que la deuda de Grecia es sostenible.

Pensando en zona de mínimos, los vencimientos de los préstamos europeos en curso a Grecia deberán ser extendidos de forma significativa.

El análisis de la deuda de Grecia muestra que si las reformas son debilitadas o el superávit primario desciende, serán necesarias quitas en la deuda.

Si Grecia hubiese llevado a cabo el programa, los menores costes de endeudamiento hubiesen reducido el ratio de deuda al 116,5% en 2020 y al 117,2% en 2022.

La revisión muestra que las necesidades de financiación de Grecia dentro del paquete propuesto por Atenas hubiesen requerido 36.000 millones de euros de dinero nuevo procedente de Europa.

Incluso si los periodos de vencimiento y gracia de los préstamos europeos fuesen doblados, las necesidades de financiación bruta de Grecia rondarían de media el 10% del pib en el período de 2015 a 2045.

Si Grecia tiene superávit primario del 2,5% del pib y crecimiento sin contar la inflación del uno porciento, se necesitaría una quita significativa.

Bajo el peor escenario, se necesitaría aceptar unas pérdidas de 53.100 millones de euros en el instrumento de préstamo a Grecia.

Los supuestos ahora esperan que solamente se consigan 500 millones de euros en privatizaciones en los próximos años, por lo que aparece un déficit de 9000 millones con respecto a la anterior revisión.