Desde que comenzó esto de Internet, hemos estado viendo cómo una gran parte del producto interior bruto de los países del primer mundo ha pasado a tener unos cimientos virtuales pero con los pies de barro.
 
Hemos sido testigos de la creación de auténticas fortunas y macrocorporaciones basadas en un mundo virtual que tenían poco acceso al mundo físico y la única conexión con la realidad eran aquellas empresas que hacían de puente.
 
En los últimos tiempos hemos visto cómo el paso de datos se ha comido al mundo analógico y cómo aplicaciones como Whatsapp ha mordido definitivamente el gran chollo de los ingresos de las empresas de telecomunicaciones vía de los mensajes de texto. Ahora, los creadores de esta aplicación quieren abrir la manzana de las llamadas por Internet, algo que puede ser definitivo para las telecomunicaciones que podían quedarse única y exclusivamente con la cuota mensual de conexión a Internet, sin más esperanza de aumento de ingresos.
 
Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo ha habido una pelea extraordinaria entre las telecomunicaciones y las empresas que viven en el mundo virtual de Internet, ya que estas últimas han visto crecer sus beneficios de forma espectacular y las telecomunicaciones han seguido metidas en una guerra de precios fratricida para poder sobrevivir en Europa y en un entorno cada vez más competitivo. Estas circunstancias, ha llevado a que las empresas de telecomunicaciones presionen a los gobiernos para que reciban un pago de los beneficios de las grandes empresas de Internet, pero parece que un movimiento así podría tener muy poca duración, en caso de aplicarse.
 
A nadie le gusta pagar por nada, y las grandes empresas no son una excepción. Teniendo en cuenta la capacidad económica que tienen los grandes, el futuro se presenta apasionante y realmente muy negro para las empresas de telecomunicaciones.
 
Recientemente tuvimos una sorpresa al comprobar que facebook compraba por 60 millones de dólares una compañía que fabricaba dones. Un movimiento así tenía sentido por ejemplo con Amazon, ya que su intención es la de utilizarlos para llevar paquetería en determinados momentos, otro posible vuelco tecnológico que supondrá una revolución, pero que dañará muchísimo a las empresas de envíos.
 
Volviendo a facebook, quizá la compra de ese fabricante de drones nos da la pista de por dónde pueden ir los derroteros en las empresas de telecomunicaciones. Parece ser que la intención de la empresa del muro es la de crear drones que puedan proveer de servicios de Internet a toda África, no necesitando de conexiones por cable para la distribución de la señal, ya que sería inalámbrica. Si los gigantes de Internet consiguen crear un sistema paralelo a las redes tradicionales de cobre, estaremos asistiendo al comienzo del fin de las compañías de telecomunicaciones.
 
Por lo tanto, debemos estar muy atentos al movimiento de piezas en este importantísimo juego de ajedrez que puede sentar las bases para un futuro que para muchos es inimaginable.