El Banco de Inglaterra ha presentado su informe sobre la inflación y, en cierta manera, ha sorprendido, porque ha reducido su previsión de crecimiento para este año y para el que viene, al 2,5% y 2,6% cuando en ambos había una previsión del 2,9%.

Al igual que en Estados Unidos, le han echado la culpa al encarecimiento de la libra, pero también a una mala productividad y además un rendimiento del mercado inmobiliario bastante malo, algo, esto último, que se ve venir cuando empezaron a controlar el sector para que no pareciese una burbuja, dificultando la concesión de ayudas, por lo que nadie se puede quejar.

Sin embargo, aunque hay menos previsión de crecimiento, esperan que la tasa de inflación anual en 2017 vuelva otra vez a su objetivo del 2% siempre y cuando la subida de tipos coincida coloque el mercado está esperando. Además, hay una referencia al precio del crudo, ya que esperan que el crecimiento del precio del crudo se fortalezca hacia finales de año, lo que debería suponer un apoyo para la inflación extra, por eso se mantiene la perspectiva de inflación mientras se recorta la del crecimiento.