Las tensiones en el interbancario de China son ya famosas y el banco popular de China otra vez ha tenido que inyectar liquidez por primera vez en nueve semanas, lo que se está viendo como un movimiento de ayuda a la economía, ya que en los últimos tiempos ha aumentado mucho la demanda de liquidez.
El movimiento no es extraño, ya que suele pasar cada vez que hay que pagar facturas y todo mundo necesita liquidez extra para poder afrontarlas. En otras ocasiones la falta de liquidez se suele afrontar vendiendo activos de riesgo y es algo parecido a cuando el Clearing sube los márgenes de operación y los operadores en vez de poner dinero extra para mantener sus posiciones cierran parte de las que ya tienen para no tener que poner ese dinero extra, lo que suele provocar ventas bastante fuertes, algo que vimos en la deuda italiana cuando superó el 7% y también en los metales.

Por otro lado, recordemos que los datos macro que vienen del país siguen sin ser positivos y que de alguna manera deben intervenir para intentar sostener el empuje actual. Parece que se ha descartado un gran paquete de estímulos, y puede que todo se centre en pequeñas acciones aquí y allá, donde entran bien estas pequeñas inyecciones de liquidez para mantener las condiciones de financiación bajas y así seguir apoyando la economía.

No debemos olvidar tampoco, que la guerra de liquidez en el interbancario ha sido una de las armas preferidas del gobierno chino para intentar mantener bajo control la exposición al riesgo de todo el sector financiero, utilizando precisamente el efecto que hemos comentado al principio, algo que trajo muchos problemas a los mercados en el verano cuando la maniobra orquestada y dirigida por el banco popular de China puso contra las cuerdas a no pocas empresas.