El Banco de Japón era el último banco central que quedaba por hablar tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea y si, ha movido ficha, pero parece que se ha quedado corto.
 
Recordemos que el Banco de Inglaterra no hizo absolutamente nada, la Reserva Federal tampoco, el Banco Central Europeo tampoco y todas las esperanzas estaban puestas en el banco de Japón para ver que se inicia una ronda de movimientos para poder contener el golpe de la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
 
De momento, mirando a los tres primeros, lo que tenemos encima de la mesa es que nadie abre fuego porque todo el mundo está aguantando la respiración para ver cómo se materializan los riesgos de esa salida de Reino Unido de la Unión Europea. Lo único que tenemos plausible encima de la mesa son algunas cifras que se atrevió Ford a dar en sus resultados empresariales en donde sí pone números a las pérdidas generadas por ese movimiento, en concreto 1200 millones de dólares, y por otro, en términos macroeconómicos, que en los índices de directores de compra preliminares del mes de julio en Reino Unido, tanto de manufacturas como de servicios se metieron fuertemente en contracción.
 
Por lo tanto, tenemos muy poco palpable en las manos y tenemos estimaciones e intenciones, así que es comprensible que los bancos centrales esperen a tener cifras reales de problemas para soltar la poca artillería que les quedan en las manos para poder combatir dicho problema, ya que los tipos de interés no han podido subir tanto como se quisiera como para que nuevas bajadas de tipos de interés sean efectivas a la hora de contrarrestar un cisne negro.
 
Uno de los bancos centrales que más contra las cuerdas está en estos momentos es el Banco de Japón, ya que la política actual de estímulos para poder levantar la economía y salir de un entorno de baja inflación, está llegando a sus límites y no se puede hacer mucho más de lo que se está ya haciendo, y si se quisiese ir mucho más allá, estaríamos hablando ya del famoso helicóptero de dinero, algo que parece que no va a aparecer.
 
Pasando ya a las cifras, tenemos que el ritmo anual a que comprar ETFs pasará de 3,3 billones de yenes a 6. También hay un aumento de los préstamos en dólares para empresas japonesas en el exterior de 12.000 millones ahora hasta 24.000.
 
Las malas noticias son que deja sin cambios la estructura principal del programa que se basa en comprar cerca de 80 billones de yenes al año de deuda estatal y encima deja los tipos sin cambios en el -0,1%.
 
Parece que la reacción es poca comparada con el paquete de estímulo del propio gobierno que ha anunciado hace bien poco y además las cifras presentadas no difieren mucho de aquel informe a comienzos de semana que apareció en la prensa japonesa y además generó problemas en el yen, dando más cuerda a una muestra de interés vendedor aparecida la semana pasada justo en la zona de resistencia marcada por la media de 200 semanas, tal como podemos ver en el gráfico adjunto:
 

 
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Sin embargo, el fuerte movimiento que hemos tenido con este evento, nos estamos alejando de los mínimos de la sesión, y atacamos una zona clara de resistencia en los 104, donde nos jugamos mucho: