La situación es compleja así que el Banco de Inglaterra quiere asegurarse de que si los bancos tienen que hacer un ajuste repentino de su modelo de negocio, no exista contagio, o por lo menos evitarlo en el caso de que existiese.
 
Va a supervisar los planes de contingencia de los bancos para poder manejar todas las posibilidades de consecuencias de la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
 
Por ahora, el nivel general de riesgo hacia la estabilidad financiera de Reino Unido no ha cambiado de forma amplia desde que se reunieran en noviembre.
 
Van a poner en marcha una revisión de la calidad del crédito de los préstamos nuevos al consumidor que se están dando ahora mismo.
 
Las pruebas de esfuerzo de este año considerarán dos escenarios, uno de corto plazo y otro de largo plazo. El de corto plazo es un escenario cíclico es parecido al de 2016 e intentarán tener en cuenta mayores problemas en China.
 
Además, la prueba de esfuerzo se centrará en un incremento de las presiones en los beneficios de los bancos.