Varios miembros del Comité de política están haciendo comentarios acerca de las perspectivas que tenemos por delante y uno de ellos dice que la entidad va a ser incapaz de poder preveer la siguiente crisis o recesión porque los modelos matemáticos de los que se dispone no son tan buenos.

El economista jefe de la entidad dice que no han cambiado fundamentalmente su visión del impacto en el largo plazo de la salida de Reino Unido de la Unión Europea y que las revisiones alcistas de las previsiones de crecimiento del país lo que reflejan son los estímulos que ha hecho el Banco de Inglaterra tras el referéndum y además un comportamiento del consumidor que nadie esperaba junto con una economía más fuerte de todo el planeta.

Sin embargo, el economista jefe dice que la situación para los consumidores está a punto de cambiar, ya que sus ingresos van a ser reducidos por unos precios más altos, lo que reducirá el consumo.

Precisamente, Carney se une a una opinión del economista jefe acerca de los consumidores, y es que no debería haber sido una sorpresa que los consumidores pasasen olímpicamente del resultado del referéndum, y coincide en que el gasto de los consumidores solamente se revisa o importa, o se interesa uno por el entorno económico que tiene, si toda la situación acaba haciendo que su situación personal empeore. Por lo tanto, en el momento en que los precios suban y haya menos capacidad de compra, entonces todo el mundo empezará a preocuparse por lo que está por venir.