Papeleta muy difícil la que tiene Mario Draghi y su equipo el jueves que viene. Encima de la mesa tiene una larga temporada de bajos precios de las materias primas que siguen metiendo presión bajista a los precios de las materias primas y que siguen arrojando cifras de inflación y de precios de producción industrial en negativo, lo que hace que se deba prestar atención a los efectos secundarios de tener todas estas materias primas con un bajo precio demasiado tiempo.
 
Al mismo tiempo, debe seguir dando pasos para hacer que la inflación vaya al objetivo, algo que hace que esté mirando prácticamente de forma constante las expectativas cotizadas de inflación, que hemos visto cómo recientemente estaban creando nuevos mínimos históricos en los productos que cotizan las perspectivas de inflación a cinco años dentro de cinco años.
 
Como parte de las medidas tomadas hace tiempo para apoyar la economía real e incentivar y obligar a los bancos a poner en circulación el dinero que tenían aparcado en el BCE y que se estaba amontonando tras aquellas operaciones de largo plazo de refinanciación (LTRO), los tipos de los depósitos se pusieron en negativo.
 
El movimiento anterior generó muchísimos comentarios a favor y en contra, pues los bancos empezaron a sacar dinero para ponerlo en circulación a base de préstamos a la economía real, algo que vino muy bien a todos los países de la periferia, pero los países del norte, que son más ahorradores, les vino fatal y despertó las quejas de Alemania, ya que el dinero en depósitos y en seguridad cada vez valía menos, incluso llegando al punto en donde algunos bancos empezaban a pasar ese tipo negativo a grandes clientes, empezando a cobrar por mantener el dinero en el propio banco.
 
Mientras toda la euro zona se beneficiaba de ese crédito cada vez más barato, el sector bancario se iba deteriorando, con una reducción en los márgenes muy importantes porque cuanto más barato esté el dinero, menos pueden ellos encarecerlo para adquirir masa clientelar en esos productos.
 
Los bancos que estén menos internacionalizados y puedan conseguir beneficios fuera de la euro zona, son los que pueden aguantar más el tipo, pero los bancos más medianos y que se centran en su propio país o dentro de la zona euro, son los más expuestos a este tipo de problemas.
 
Como podemos imaginarnos, todo el mundo está muy preocupado por la reducción de los márgenes de los países del sur de la euro zona, y se está investigando por dónde pueden ver ir los tiros si se aumentan los tipos negativos, encontrando que los que tengan mayor exposición a las hipotecas son los que pueden tener premio, o castigo, según se mire.
 
El problema está centrado en las hipotecas a tipo variable, que son las que cada vez caen más y de las que prácticamente se extrae muy poco dinero por parte del banco emisor. Los que están pasando la crisis sin ningún tipo de problema son los bancos cuya mayoría de activos hipotecarios tienen un tipo fijo, originado hace muchos años y que se mantiene estable en el tiempo, y que están en países con mayor estabilidad económica.
 
Lo anterior podría ser una solución, pero no lo es tanto cuando esos tipos fijos que se crearon hace muchos años hubiesen sido la normas en un país como España, ya que estaríamos hablando de que la transmisión de la política monetaria del Banco Central Europeo no hubieses llegado a la economía real, por lo que si en estos momentos la morosidad bancaria se está reduciendo y también los desahucios, tendríamos una situación en donde el escaso incremento de los salarios, y la creación de nuevos puestos de trabajos con salarios muy precarios, no aguantaría en ese tipo fijo creado en la época anterior a la crisis, por lo que, en el caso de los países del sur de Europa, estaríamos en una situación mucho peor ahora.
 
En un estudio de Credit Suisse, se ha encontrado que las hipotecas a tipo variable reinan en España y en Italia, como ejemplos más destacados entre la situación hipotecaria y la económica. Adivinen dónde están los países con hipotecas a tipos fijos: Francia, Alemania y Holanda.
 
Visto lo visto, sumando la situación del sistema bancario en nuestro país y lo que ha estado pasando con las hipotecas y la reducción de los pagos de las mismas mes a mes durante todo este tiempo, el Banco Central Europeo debe dar con una fórmula que permita tener a las familias el alivio necesario para poder compaginar unos puestos de trabajo con salario bajo, con unos pagos hipotecarios que correspondan con la situación económica, pero al mismo tiempo encontrar solución para que los bancos puedan mantenerse, o por lo menos es lo que el sector bancario pide
 
En resumidas cuentas, la reunión del jueves tiene mucha más importancia de lo que parece en un principio.