Hace ahora un mes les advertía sobre los riesgos de invertir en mercados emergentes, ¿lo recuerdan?. Era relativamente claro: acumulaban excesos, los ajustes de la balanza exterior en muchos casos no estaban zanjados y especialmente presentaban riesgos sociales/políticos difíciles de obviar. Todo ello nos mostraba economías que ofrecían indicios de moderación, más allá del impacto derivado de la Crisis en las economías desarrolladas. Pero, también era cierto, subordinaba el potencial castigo de los inversores a un importante detonante: la normalización monetaria en USA. Desde las expectativas de subida de tipos de interés, su materialización con el tiempo, hasta el ajuste del balance. Pasado un mes ahora parece claro que este detonante se aplaza en el tiempo.
Ahora por el contrario veo interesante la posibilidad de tomar posiciones, poco a poco, en bolsas asiáticas, comprar divisas emergentes y hasta diversificar en materias primas. ¿Demasiada contradicción? Así lo parece. Aunque, en el fondo, es mucho más sencillo: dependemos de las decisiones de los bancos centrales. Y si la Fed sigue apostando por bajar y mantener en niveles mínimos históricos la volatilidad en los mercados...¿quién soy yo para llevarle la contraria? Naturalmente, podría optar por liquidarlo todo y mantenerlo en efectivo o en activos seguros. Así lo hacen por ejemplo entidades financieras europeas que mantienen más de 25 bn. en depósitos en el ECB pagando un 0.1 %. O las familias japonesas, con más del 50 % de sus activos en depósitos en entidades financieras con rentabilidad nula. Por cierto, una tendencia que ya comienza a observarse en el resto de los países desarrollados. Algunos lo llamarían distorsión en los mercados. ¿Aversión al riesgo a corto plazo? Muy poca; ¿incertidumbre hacia el futuro? Mucha.

Al final, volatilidades bajas favorecen la compra de bolsa; rentabilidades bajas de la deuda en USA, favorecen la compra de renta fija emergente. Y esta es la estrategia por el momento: carry y momentum. Lo comprobamos de forma constante en los mercados desde principios de año. Y los mercados siempre tienen razón, con la información disponible. Como decía antes, la información desde la Fed es que nada ha cambiado y nada va a cambiar en el futuro próximo. Como dicen algunos de mis economistas, la estrategia que vimos el año pasado en los mercados emergentes (sell déficits, buy surpluses") se aplaza en el tiempo. Veremos si de forma indefinida. Naturalmente, bajo un escenario de aversión al riesgo aquellos que tienen necesidad de fondos (países con déficit por cuenta corriente) salen castigados. Esto es lo que vimos el año pasado. Pero, ahora es diferente. Por el momento lo es. Ahora debemos replantearnos otro tipo de estrategias (siempre encuadradas en carry y momentum), como vender exportadores de materias primas frente a exportadores de manufacturas. Su argumentación es clara: desde el final del ciclo de las materias primas hasta el peor comportamiento relativo de sus economías, incluyendo inflación y desequilibrios. El mejor ejemplo es Latinoamérica, lastrada en la mayoría de los países (con contadas e importantes excepciones) por la falta de reformas que merman su crecimiento potencial y las condenan a corto plazo a sufrir la combinación de menor demanda mundial y menor demanda doméstica.  Pero de esto ya hemos hablado en el pasado reciente.

¿Y el futuro? Incierto. Pero incierto para todos. Aunque, en el caso de las economías y riesgo emergente, la mayor certeza a corto plazo frente al largo es sin duda un factor que les favorece.


Los cuadros con las previsiones en el fichero adjunto....

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España