Ha comentado que de momento no existe necesidad de cambiar el plan que tienen sobre la política monetaria. Esto significa llevar hasta finales de año el programa cuantitativo y mantener los tipos de interés lo suficientemente bajos como para acabar de hacer que la inflación gane tracción.
 
Ha remarcado que no tienen la suficiente confianza en la sostenibilidad de la inflación como para poder tomar ningún tipo de decisión. Recuerden que cuando el crudo se alejó de la zona de los 50 $, el IPC no subió tanto como se esperaba, lo que le da en parte razón. Ahora hemos tenido un nuevo pico colocándolos por encima de los 51 $, así que veremos si nos mantenemos en esta zona en el precio del crudo y acabamos viendo una inflación que retoma cierta potencia, lo que dejaría un poco más claro la correlación en Europa.
 
En conclusión, se mantiene la divergencia de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo que hace que el riesgo/recompensa esté a favor de Europa en vez de Estados Unidos.