XXXI Conferencia del Círculo de Economía Sitges.

http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/IntervencionesPublicas/Gobernador/Arc/Fic/linde300515.pdf

En definitiva:


* Los períodos largos de muy baja inflación crean riesgos para la estabilidad de precios a medio plazo, para la actividad económica y para la estabilidad financiera.
o El primero de esos riesgos es el desanclaje de las expectativas de inflación desde los niveles compatibles con la estabilidad de precios que, como sabemos, el BCE sitúa en una expectativa de una tasa de inflación cercana, pero por debajo del 2 % en el medio plazo.
o En segundo lugar, en economías que registran un alto nivel de deuda pública o privada, o ambas, los tipos de interés reales muy altos o al alza pueden exacerbar las dificultades para conseguir una reducción del endeudamiento de hogares, empresas y sector público porque, aunque el stock de deuda permanezca constante en términos nominales, aumentará en términos reales.
o Y, en tercer lugar, en relación con la estabilidad financiera, los acontecimientos que hemos vivido en los últimos años indican que las burbujas en los precios de los activos y la mala asignación de los recursos financieros pueden coexistir con una baja inflación.

* Con la experiencia de unos pocos meses, podemos afirmar que la compra de activos ha contribuido, de modo claro, al re-anclaje de las expectativas de inflación, en línea con el objetivo a medio plazo y, lo que ha sido y es muy importante, frenando y revirtiendo el aumento en los tipos de interés reales. Sus efectos también se han manifestado a través de cambios en la composición de las carteras de los inversores, estimulando un mayor peso desde los valores libres de riesgo, o con muy poco riesgo, hacia valores con un mayor riesgo y reduciendo el coste de la financiación para consumidores e inversores.

* El segundo aspecto que quería mencionar es el papel de las políticas económicas en los países que han tenido que enfrentar la corrección de los profundos desequilibrios acumulados en la expansión que terminó con la crisis, en 2007-2008. En particular, las políticas encaminadas a mejorar la competitividad en los mercados de bienes y a reducir las ineficiencias en el mercado de trabajo, muy relevantes en países con alto nivel de desempleo, en particular, en aquellos casos en los que el exceso de endeudamiento condiciona o limita la posibilidad de implementar políticas de expansión de demanda.

* Otra cuestión a destacar es la de las sinergias entre reformas estructurales y política monetaria. La economía española es un buen ejemplo de una interacción positiva y de que, al menos, a veces, ambas vías de actuación se refuerzan positivamente.

* Claro que nos podemos preguntar cómo quedan en este escenario aquellas economías que han sufrido una pérdida de competitividad respecto a países que han implementado las reformas, por ejemplo, las que han afectado al mercado de trabajo y han permitido, junto con otros factores, lo que llamamos la "devaluación interna". Pues bien, esa pérdida relativa de competitividad ha sido compensada por los estímulos monetarios y su impacto en la demanda nacional y en el sector exterior.

* La depreciación del euro que ha acompañado a esta política y que ha sido, sin duda, en parte, una de sus consecuencias, ha mejorado la competitividad de todo el área, estimulando sus exportaciones y el conjunto de su actividad.

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España