El ministro de finanzas belgas dice en palabras bastante duras que si se cambia el programa de rescate, otros van a pedir lo mismo.

Considera que la reestructuración de deuda que pide Grecia no es una opción por el momento, y que la credibilidad de la eurozona quedaría en duda inmediatamente.

Y ojo a esto: Las fuerzas radicales que hay en otros países querrían lo mismo si accedemos a las demandas griegas.

Finalmente considera que nadie quiere la salida del euro de Grecia, pero que ella misma está convritiendo este asunto en una opción.

Es el primer funcionario de la eurozona, que se deja de diplomacias y dice la verdad sobre lo que piensa la mayoría, este es el problema y así de crudo, y Grecia no está claro si es consciente de todo esto. El problema, es que si acceden a lo que ellos piden, puede ser tan caótico lo que venga después a ojos de la troika, como el que Grecia se vaya del euro...