Noyer del BCE comenta que los firewall que hay establecidos son demasiado fuertes para que la salida hipotética del euro de Grecia vaya a afectar gravemente.

Cree que el problema de Grecia, es un problema de la misma Grecia. Se manifiesta ansioso para que Grecia se vuelva a centrar en su economía y continue las reformas.

Considera que los otros países periféricos no tienen nada que ver con grecia, que están comprometidos en reformas estructurales y tienen altas tasas de crecimiento.

Dice a los griegos que es extremadamente urgente que consigan un acuerdo, que ya no hay más tiempo, que sólo quedan unos pocos días.

El mensaje que manda el BCE es alto claro. Al BCE no parece asustarle una implosión en Grecia, y pasan la pelota al gobierno griego, para que acepte la propuesta de la troika de la semana pasada.

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