El mercado se ha metido en una zona de arenas movedizas, simplemente porque se están dando los efectos y correlaciones por los que se ha estado apostando en los días de atrás, pero cuando dichos efectos ya tienen lugar, la situación se complica y mucho.
 
Todos tenemos en la cabeza que ya sabíamos desde hace tiempo, cuando se confirmó que el crudo tenía un suelo en la franja que va desde los 27 $ a los 30 $, que las perspectivas de inflación empezarían a subir porque este decisivo factor dentro del IPC, empezaría a estabilizarse y quizá, a incrementarse.
 
Con el factor anterior dentro de los posibles, el dólar empezaría a ganar potencia alcista porque el aumento del precio del crudo empujaría la inflación, pero es que el dólar es, al mismo tiempo, un factor decisivo para la inversión en materias primas. Una cosa es mirar al mercado de materias primas y al dólar desde el punto de vista de los compradores del producto y otra muy distinta desde los productores del mismo. Si los productores se ponen de acuerdo y empiezan a recortar o congelar la producción, el precio sube, apoya la inflación y ésta apoya un encarecimiento del dólar. Si el dólar incrementa su precio, todas aquellas materias que están cotizadas en dólares, pierden valor porque una misma cantidad de dinero en otra moneda, puede comprar menor cantidad de producto. Por lo tanto, si el precio del producto empieza a incrementarse visto desde otra moneda, la demanda no será la misma, por lo que el precio de la materia prima empezar a sufrir. Esto, que si se dice muy rápido parece más un trabalenguas que otra cosa, es lo que nos está pasando en el día de hoy.
 
Ayer el dólar tuvo una subida muy fuerte y en estos momentos se está tomando una pausa porque prácticamente está descendiendo muy poquito en todos los cruces, pero el efecto de ese encarecimiento del día de ayer lo estamos viendo y en las materias primas ya que la plata está cayendo más del -2,5%, el oro cerca de -1,5%, el crudo -1,6%, el Brent -1,5%.
 
En definitiva, el súper sector de recursos básicos vuelve otra vez a ser el peor con un descenso de -3% y además las petroleras también están dañadas con una caída de -1,38%
 
Resumiendo, este triángulo de amor odio entre las materias primas, el crudo y la inflación, que tiene como nexo de unión el precio del dólar, es parecido a buscar la cuadratura del círculo, porque las relaciones no serán siempre de la misma manera, porque el mercado primero juega con unas expectativas y después unas realidades.
 
Lo que hemos venido teniendo hasta hace bien poco eran unas expectativas y lo de hoy son unas realidades, y sabemos que son una realidad porque la lectura de las actas de la Reserva Federal apuntaba claramente a que una subida de tipos de interés en junio es totalmente posible. Las palabras anteriores han venido siempre subrayadas y potenciadas por comentarios de miembros de la Reserva Federal que estaban diciendo que el mercado estaba leyendo mal las intenciones de la FED, algo que dice poco de la capacidad de comunicación de la entidad. Además, hemos tenido un repunte de las ventas minoristas en el primer mes del segundos trimestre, y el componente de las gasolinas en la inflación también se disparó, otro apoyo para subir los tipos de interés. Sin embargo, lo que va a modular la inflación, va a ser precisamente el dólar, ya que si las expectativas sobre el dólar hacen que suba demasiado, simplemente corta las expectativas sobre crecimiento del precio del crudo, algo que pone la llave de la inflación y de ese precio en manos de los productores, porque será ese posible acuerdo sobre la producción de la OPEP el que tiene la llave del precio del crudo para que pueda superar el efecto negativo de la subida del dólar. Pero es que también hay un segundo componente, ya que cuanto más alto es del precio del crudo, mas instalaciones petrolíferas en Estados Unidos pueden ser rentables, por lo que probablemente la OPEP esté haciendo muchísimos cálculos para saber en dónde está el punto justo entre aumentar los ingresos de la OPEP por la venta de crudo, no tocar demasiado las expectativas de inflación sobre el dólar, y además tener a raya la producción fuera de la OPEP, en concreto la de Estados Unidos.