Credit Suisse ha presentado unos resultados con unas pérdidas netas de 2300 millones de francos suizos, superiores a lo esperado que eran ligeramente por encima de los 2000 millones en el último trimestre de 2016. Hay que destacar que en el último trimestre de 2015 las pérdidas fueron de 5800 millones de francos suizos, por lo que dentro de lo negativo, por lo menos no se incrementa en cuantía.

En 2015 hubo costes relacionados con la salida de la banca de inversión y también en reestructuración, pero esta vez la culpa la tiene un acuerdo para dejar por finiquitado el asunto de los activos respaldados por hipotecas.

Una vez resuelto todo lo anterior, parece que el banco tiene unas perspectivas buenas para 2017 y prevé que haya mejoras en el área de la banca de inversión y de la gestión de capital por lo mismo que hemos apreciado en otros bancos de Estados Unidos, que los clientes volver a acercarse otra vez a los activos de riesgo.

Las ventas en el último trimestre fueron de 5400 millones de francos suizos y tuvo unas salidas de capital de 6700 millones de francos en donde no se descarta que haya habido salidas de dinero a otras partes una vez que se han reconocido en los países de origen la existencia de esas cuentas en Suiza para regulación fiscal. Es decir, una vez que tu país de origen ya sabe de tu cuenta en Suiza, no tiene sentido seguir manteniendo el dinero allí.