La parte final de la semana pasada fue muy convulsa porque hubo una reacción bastante dispar a los nuevos anuncios realizados por el BCE que en un principio alegraron muchísimo, pero hubo una parte que dañó mucho a los mercados y que hizo que el euro se revitalizara de forma violenta subiendo más del 1% con respecto al dólar americano. La realidad es que los estímulos han acelerado, sigue diciendo el Banco Central Europeo que todavía tiene margen para tomar más medidas y que la munición todavía no se ha terminado, pero los mercados tienen la sensación de que los comentarios en la rueda de prensa del jueves pasado pasaron la pelota totalmente a la política fiscal y económica de los gobiernos, pues parece que ya hay dificultades para seguir abriendo el grifo tras, como es de suponer, protestas de Alemania y de otros países del norte. Además, también está ese comentario de Draghi  diciendo que no se veía bajando más los tipos de interés, que fue lo que al final se tomó a buenas el euro y que acabó suponiendo una losa para los sectores de exportación.
 
El jueves la sesión acabó mal, subrayando la resistencia que tenemos en los 10.000 puntos porque ahí es donde estuvo el máximo del futuro del índice alemán. El viernes la situación se calmó y volvimos a tener subidas encabezadas por los bancos ya que el BCE no habló de ayudas para los márgenes de los bancos de la periferia, pero sin embargo tenemos esas operaciones de refinanciación de largo plazo con objetivos que en realidad lo que hacen es favorecer una adquisición de liquidez a todos aquellos bancos que tienen una mayor exposición a la economía real, por lo que las cosas se compensan y la periferia acabó siendo más apoyada que el resto.
 
Con todo, el SP 500 acabó cerrando justo en la media de 200 sesiones, una resistencia, lo que va más o menos al par de los 10.000 puntos en el futuro del índice alemán, donde estamos revoloteando todo lo que llevamos de sesión. Además, en el corto plazo seguimos rondando la sobrecompra, pero es que para liar la situación todavía más, el viernes que viene tenemos el vencimiento trimestral de derivados, por lo que tenemos una rara mezcla de espera por un lado y de cierta presión para acabar bien el vencimiento, que depende mucho de cómo estemos comportándonos en esa zona de resistencia porque ya saben que suele aparecer unos días antes un movimiento alcista para quedar bien y que suele darse con una excusa. Antes de la crisis solía aparecer los lunes, pero con el tiempo se fue desplazando a los miércoles, para el jueves tomarse cierto descanso, y el viernes tener un empujón final hacia las horas de vencimiento. Esta vez el miércoles tiene cierto premio porque es cuando tenemos el final de la reunión de la Reserva Federal, así que debemos tener bastante cuidado.
 
En este momento la mayoría de los súper sectores del Stoxx 600 están en positivo con especial virulencia el de recursos básicos que vuelve a subir un 2,78% seguido de automoción y recambios con 1,58% y los bancos están muy poco activos subiendo cerca del 0,5% y han llegado incluso a eliminar todo lo ganado en algunos momentos de la mañana.
 
Un gran lastre que tenemos en estos momentos es el precio del crudo, ya que la zona de los 38 $ sigue manteniéndose como resistencia y ahora mismo estamos rondando los 37,8 $, lo que hace que el súper sector de petroleras esté descendiendo -0,36%.
 
En líneas generales, los máximos del jueves pasado siguen siendo resistencia salvo en el futuro del Ibex 35 que el buen desempeño de los bancos por esa operación de liquidez de largo plazo del BCE, ha superado esa zona.
 
Además, ha habido apoyo desde Asia porque China está más o menos contenta al saberse que aquel sistema de suspensión de las cotizaciones en la bolsa cuando había movimientos muy exagerados no se va a volver a implementar otra vez, porque el nuevo encargado de la máxima supervisión el mercado bursátil ha dicho que no se va a volver a implementar, ya que fue uno de los motivos por los que tuvimos tantas turbulencias al quedarse demasiada gente atrapada en momentos muy convulsos, lo que hacía que se pospusiera se y se aumentase al día siguiente, lo que creaba una espiral de empeoramiento de la situación.