Un viernes negro el pasado, sin duda.

Descenso superior al 6 % del índice, pero con muchas compañías dejándose la barrera bajista diaria del 10 %.
La situación se precipitó el lunes, aunque recuperó el martes.

Entre medias, el Banco Central de china recortó en paralelo los tipos de interés y el coeficiente de reservas de forma selectiva. Esto es la primera vez que ocurre desde el inicio de la Crisis. 

La bolsa china ha perdido más del 17 % en los últimos una semana.

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¿Y el Banco Central? Fuentes de la Entidad afirmaron en un primer momento que no había argumentos para aumentar la liquidez (“un big move”) debido a que la banca mantiene un elevado colchón en su cartera.

Pero, ya sabemos las decisiones del fin de semana.

Además, se habla de la posibilidad de permitir a los fondos de pensiones para invertir en bolsa, de la reducción de impuestos para las ganancias de capital en bolsa y hasta suspender nuevas colocaciones. Todo lo que sea preciso para estabilizar el mercado.

Al final, es una cuestión de crecimiento. Y las dudas sobre la evolución de la economía china se traducen en mucha inestabilidad en el mercado, especialmente tras subir más del 100 % en el año. El ratio PER ahora en niveles de 13 veces, no muy alto en términos de bolsas desarrolladas y promedio de emergentes, pero con un fuerte crecimiento de forma reciente. Piensen en este sentido en la revisión a la baja de los resultados para este año (2-3 %) y en la elevada oferta de papel a la que me refería al principio.

El PMI de servicios conocido hoy muestra estabilidad en el índice en niveles de 50.2 en junio.
Pero nuevos pedidos a la baja, hasta 50.1 desde 50.6.

Pero, como decía antes, es cuestión de crecimiento. Y los datos macro de la economía china siguen siendo al menos inciertos. Pero, por encima de ellos, hay otro factor que genera incertidumbre sobre las perspectivas de recuperación: la deuda.

En estos momentos se estima que la deuda total de China es equivalente a 2.85 veces el producto. Una cifra elevada desde una perspectiva histórica, especialemente en un país en desarrollo. Pero, por otro lado, un nivel de endeudamiento no tan lejos del promedio que vemos ahora en los países desarrollados (y sin tener el nivel de reservas que acumula el Banco Central de China).

Lo más inquietante por tanto no es el nivel como la velocidad en que se ha alcanzado, considerando que antes de la Crisis era ya considerado alto en 150 % del PIB. El promedio de la deuda de los países en desarrollo es equivalente a su producto.

Pero hay una diferencia con respecto a la deuda de los países desarrollados: en el caso de China el mayor peso le corresponde a la deuda privada (220 %) y dentro de la pública a la deuda de las administraciones locales (25 %). ¿Tranquilizador? Va a depender del Banco Central de China, en la medida que sea capaz de gestionar de forma ordenada el desapalancamiento del sector privado con una adecuada financiación de la economía para financiar la recuperación desde niveles bajos actuales de crecimiento en niveles del 6.8/6.5 % (pero crecimiento anualizado reciente más cerca del 4.0 %).

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España