Ya hemos visto en las últimas sesiones y semanas cómo el mercado chino ha llegado a perder en tres semanas cerca del 30%, todo generado por una combinación de pesimismo económico y nueva reglamentación para dificultar la operativa apalancada, algo que ya hemos explicado más de una vez que suele provocar ventas fuertes para poder cumplir con los requisitos en vez de generar ingreso de dinero nuevo.

Lo anterior ya lo explicamos en un artículo y durante este fin de semana, los reguladores y Gobierno chino se pusieron manos a la obra para poder generar soporte al mercado e intentar evitar la idea de un crash bursátil en toda regla en muy poco tiempo, lo que podría dar la puntilla a una maltrecha economía que cada año tiene peores perspectivas de crecimiento.
Hoy el mercado principal de china se disparó nada menos que +8% tras las medidas que se han tomado y que les vamos a comentar ahora mismo, pero después, con semejante disparo al alza, empezaron las dudas sobre la sostenibilidad del rebote, generando un descenso igual de fuerte, aunque al final se ha cerrado con cerca de +3% de subida.

Como contrapartida a esa dificultad para crear posiciones apalancadas, el gobierno aumentó la liquidez de la compañía de financiación de márgenes, que es propiedad del Estado, multiplicando esa liquidez casi por 4. Pues bien, los brokers se unieron a algunos gestores de fondos que utilizaron otra vez esa mayor financiación para ponerse a comprar como locos acciones, creando un soporte más fuerte para el mercado. Sin embargo, los objetivos de todas las compras se centraron en las empresas más grandes, ya que es el objetivo concreto de ese fondo de estabilización que se ha creado.

Estos cambios de regulación, seguidos por medidas que parece que van en sentido contrario, lo que hacen es aumentar la desconfianza de los inversores, lo que genera todavía más volatilidad al no poderse centrar en horizontes de inversión relativamente largos y centrarse toda la operativa en el corto plazo.

Por si fuera poco, tampoco da mucha confianza la situación general cuando se ha suspendido la incorporación de nuevas firmas a las bolsas del país.

Como podemos imaginarnos, si las compras de estabilización se han centrado en las empresas más grandes, las pequeñas han sido dejadas a su suerte y han seguido desplomándose.