Este fin de semana era muy importante para Asia porque tenía lugar el Congreso Popular Nacional en China donde se preparaban los planes de futuro y los objetivos a conseguir por la economía este año. Como podemos imaginarnos, los inversores estaban muy atentos para saber dónde poner el dinero ya que si hay sectores especiales que puedan ser más cuidados de lo normal por parte del Gobierno, el dinero podría entrar bastante fuerza en los mismos.
 
Lo primero que hay que tener en la cabeza es que el objetivo de crecimiento para la economía de China este año se ha situado en una horquilla que va desde el 6,5% al 7%, algo que es más bajo que el año anterior que se situaba exactamente en el 7%, o en alrededores muy cercanos.
 
La lotería de la atención gubernamental le ha caído a las farmacéuticas, las tecnológicas y la construcción, este último trayéndonos a la memoria los comentarios que hizo el presidente de Glencore acerca de que las materias primas ya habían creado un suelo precisamente por los recortes de producción que había llevado el sector y además por una visión de constante demanda por parte de China.
 
Si nos fijamos en los sectores anteriores, apoyan esa visión de cambio de modelo económico que se anunció hace ya unos cuantos años y que ha vuelto a ser subrayado por el presidente del país diciendo que espera que en los próximos años el 60% de crecimiento económico del país venga de los avances tecnológicos y científicos, para intentar contrarrestar el exceso de capacidad industrial de lo que es considerado “la vieja economía”. Esto, que sobre el papel parece muy sencillo, no lo es tanto en la práctica y despierta mucha suspicacia, ya que personal de la vieja economía lo tiene realmente difícil para encajar en la nueva economía porque se requieren profesiones y habilidades completamente distintas, así que hay dudas acerca de los distintos tiempos que tienen cada una de las partes, porque el desmantelamiento de la vieja economía se tiene que hacer a un ritmo que pueda coincidir con el del desarrollo de la nueva economía para que la compensación sea perfecta, ya que si la vieja economía se empieza reducir muy rápido, tendrá un lastre importante sobre la economía en términos de despidos, por poner el efecto menos deseado para la población.
 
Uno de los puntos más evidentes que todo el mundo está mirando a lo largo y ancho de todo el planeta son los movimientos que se puedan realizar de cara a conseguir un mundo todavía algo más verde, ya que la contaminación ha dado disgustos y generado episodios bastante notorios en algunas capitales de este planeta, tomando como punto de referencia la contaminación en las grandes ciudades de China.
 
Pues bien, este fin de semana el gobierno ha dicho que sitúa el tope anual de consumo de energía en un equivalente a 5000 millones de toneladas cúbicas de carbón hasta 2020. Este paso es importantísimo y sólo es la punta del iceberg de un plan para el uso eficiente de la energía y de los recursos, algo que se engloba dentro del pacto mundial para reducir las emisiones de dióxido de carbono en 2030.
 
Poner un límite al uso de las mismas no es tan eficiente como hacer que encarezcan, así que el gobierno piensa que la liberalización de los precios del sector podría inculcar una racionalización en su uso, lo que abre la puerta a una competencia privada en el sector que puede ser celebrada por las compañías internacionales.
 
El máximo responsable económico del país dijo que el rendimiento económico del país está metido dentro de un rango razonable pero que no pueden utilizar medios tradicionales para evaluar dicho rendimiento.
 
Con respecto al año 2015, dijo que el crecimiento medio de los ingresos y el empleo se mantuvo estable y que la estructura económica está en constante mejora, por ello, las cifras económicas que se han obtenido tanto en el mes de enero y febrero muestran signos positivos y que algunos subíndices del índice de directores de compra de manufacturas muestran algunos signos positivos, lo que dan algo de apoyo para que los fundamentales positivos en la tendencia económica no hayan cambiado.
 
Como advertencia, dice que el país todavía afronta riesgos relativamente grandes y retos en 2016, apuntando como el mayor de todos que la recuperación del crecimiento mundial sea lenta, lo que redunda en hacer que la inestabilidad y la incertidumbre económica global se mantenga y que esté haciendo mella en la economía del país.