El gigante minorista francés ha presentado hoy unos resultados con unos beneficios netos de 746 millones en 2016, un descenso de nada menos que del 24% con respecto a 2015.

Con respecto a las ventas ajustadas, sube al 3,3%.

La culpa de estos malos resultados la tienen una reestructuración importante en China y además el aumento de competencia en Francia, donde tiene la mayoría de sus ventas.

Algo que puede no gustar a los inversores es precisamente ver que no crece el dividendo, un hecho que no pasaba desde 2012.

Si miramos al gráfico a semanas desde 2012, podemos ver que la situación técnica es complicada, pues si bien no hemos perdido los mínimos del año pasado, tenemos zonas de soporte claras que deben aguantar a toda costa para no abrir la puerta a bajar hasta los mínimos de 2012. De momento el RSI está añadiendo presión bajista y el posible rebote está en pausa.

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