Dice que cualquier alteración positiva de la inflación por encima de lo normal, debe ser considerada como temporal, pero admite que tienen una limitada tolerancia a movimientos de este tipo.

Con respecto a la inflación que esperan, de tener un máximo del 2,8% en el 2018.

Con respecto a la salida de la Unión Europea, dice que semejante decisión no está exenta de consecuencias y que la inversión de los negocios ha sido lastrada por la incertidumbre de todo el movimiento. Advierte que la aventura solo está comenzando y hay que esperar tanto alegrías como contratiempos.

Le sorprende que el gasto del consumidor fuese más fuerte de lo anticipado tras el referéndum y que el crecimiento del consumo no está basado en el endeudamiento.

Considera que el voto no es dar la espalda a Europa sino buscar un Reino Unido más justo.

Pone el acento en los salarios, ya que un aumento de los mismos sería un factor para ajustar los tipos de interés. Con respecto a subir los tipos o bajarlos, dice que hay escenarios que pueden generar cualquiera de los dos movimientos