Ya han visto que llevamos cierto tiempo escuchando a los bancos centrales azuzar a los gobiernos para que se pongan las pilas y aprovechen la mano que están teniendo con los programas cuantitativos y las medidas excepcionales de bajos tipos de interés. Tanta advertencia está poniendo nervioso a más de uno porque con la reciente mejora del precio del crudo, las expectativas de inflación están cerca de cambiarse ligeramente por este factor, aunque puede ser compensada por otro tiempo de problemas en el crecimiento, precisamente porque los bancos centrales no pueden extender, acelerar o incrementar su intervención en los mercados mucho tiempo más.

Pues bien, echando la vista atrás, el mercado de deuda es uno de los mejores indicadores para saber qué es lo que piensan los inversores de peso, ya saben aquello de “los caballeros prefieren bonos”. Cuando la situación económica se complica, una de las primeras cosas que se mira a la hora de invertir mucho dinero en empresas a cierto plazo, es cómo está su situación de crédito. Para ello, se busca una matriz con las calificaciones de crédito y probabilidades de cambio de esos distintos grados de crédito. Cuanto mayor sea el número de empresas con baja calificación de crédito, si a eso lo unimos las débiles perspectivas de crecimiento mundial, las rentabilidades de esas empresas de baja calificación deben aumentar mucho, lo que puede hacer que aumente la demanda de empresas con mayor calificación de crédito, es decir, aumenta el diferencial de la rentabilidad de los bonos basura empresarial y  las que tienen grado de inversión.

Para ilustrar esto, fíjense en el gráfico adjunto en donde se compara la rentabilidad de las compañías con calificación crediticia CCC o más bajo, y las de grado de inversión que tiene la calificación triple AAA. Como pueden ver, se ve, por esa franja gris vertical, la zona donde tuvimos la recesión en Estados Unidos y cómo se disparó al alza la rentabilidad de la deuda basura y cómo se mantuvo más o menos estable la de grado de inversión, aunque la situación fue tan grave que tampoco se libraron de sustos. Si ahora miran la parte derecha del gráfico, verán cómo en algunos momentos hemos estado superando el 20% en la deuda basura, así que este repunte, y la estabilidad de la deuda con grado de inversión, es uno de los factores a vigilar porque habla de problemas, que si se dan cuenta, coinciden, el último tramo de subida, con la parte final de 2015, cuando se empezó a subir los tipos de interés y la idea de tener cuatro subidas de tipos este año. El reciente descenso, coincide con la relajación vista en la Reserva Federal cuando ha pasado de hablar de cuatro a insinuar que como mucho podría haber dos.

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