Hace tiempo atrás, con la crisis, vimos como todo el mundo puso en duda la posibilidad de continuidad de negocio de las mineras debido al fuerte descenso de los ingresos al bajar el precio de las materias primas. Debido a su alto endeudamiento, las cuentas no salían y todas ellas se apresuraron a vender activos no necesarios y destinar los beneficios a la reducción de deuda. Eso llevó al sector a un punto en donde las cuentas sí salían con un precio bajo de los minerales, por lo que en el momento en que la situación mejorase, sus hojas de balance arrojarían resultados mejores de lo esperado, lo que está pasando y ha llevado a recuperar mucho del descenso anterior.
 
Ahora, falta la recuperación de los dividendos que es precisamente lo que está haciendo esta empresa en cuestión.
Ha presentado unos resultados de la primera mitad del año pasado con unos beneficios netos de 3200 millones de dólares, recuperando parte de las pérdidas de 5670 del mismo período del año pasado. El beneficio subyacente sube a 3240 millones de dólares desde los 412 del año anterior.

La deuda neta ha descendido nada menos que un 23% hasta los 20.060 millones de dólares a finales del año pasado.

Todo esto ha favorecido que suba el pago a los accionistas hasta los 0,4 $ desde los 0,16 $ del año pasado, por lo que poco a poco intenta cumplir su promesa de dar el 50% del beneficio subyacente a los accionistas, como mínimo.