Los resultados de esta gigantesca compañía minera eran uno de los más esperados porque tenía una intención muy terca de no reducir su dividendo y se había mantenido todo este tiempo de desplomes en los precios de las materias primas como una especie de último bastión de resistencia de las compañías ante un entorno que es extremadamente peligroso para su supervivencia.
 
Pues bien, ha presentado resultados de su primer semestre fiscal de 2016 con unas pérdidas netas de nada menos que 5670 millones de dólares, las primeras pérdidas en 16 años y el beneficio subyacente atribuible se desploma hasta los 412 millones de dólares cuando el mismo período del año anterior tuvo 4890 millones de dólares de beneficio. Estas últimas cifras son mucho peores de lo esperado ya que el mercado los había bajado hasta 585 millones.
 
Con respecto al dividendo, el último bastión ha caído, reduciéndose nada menos que un 75% hasta dejarlo en 0,16 $. La primera reducción de dividendo desde nada menos que 1988. Lo de bastión viene porque en agosto pasado el propio presidente de la compañía dijo a algunos analistas que rebajaría del dividendo por encima de su cadáver. Pues ya lo tenemos.
 
Como podemos imaginarnos, todo esto es la consecuencia de un desplome de los precios, mantenimiento de esos mismos precios bajos durante largo tiempo y además las fuertes devaluaciones que ha tenido que hacer la empresa multitud de activos, especialmente los que tienen que ver con el sector energético en Estados Unidos.
 
También, hay algunas estrategias empresariales que no ha sentado nada bien a nadie, como por ejemplo la fortísima expansión que han tenido casi todas las del sector con respecto al mineral de hierro, lo que ha contribuido a que por ejemplo esta división en la empresa haya tenido un desplome de los beneficios del 80%.