Bayer ha presentado un beneficio neto para el último trimestre de 453 millones de euros, bajando notablemente desde los 613 del mismo período del año pasado. Las cifras son bastante peores de lo esperado por los analistas que tenían en la cabeza que se arrojasen por encima de los 700 millones.

Con respecto a las ventas, quedan en 11.820 millones de euros, un incremento del 4,7% y además el EBITDA también sube hasta los 2180 millones de euros, una subida del 13,7%.

Para las previsiones creen que las ventas ascenderán hasta los 49.000 millones, más de 2500 millones más que en 2016, con un EBITDA con un crecimiento rondando el 5%, una vez más teniendo a la división farmacéutica como estrella del negocio.

Si miran el gráfico adjunto, desde hace bien poco hemos conseguido superar la directriz bajista que viene desde los máximos de 2015, una mejora que ha venido dictada también por un descenso de la volatilidad histórica que a finales del año pasado, concretamente desde el verano, ya perdió cierta directriz alcista que se marcó como resistencia. El no pasar y volver a crear un nuevo mínimo de ese año en este indicador, favoreció pensar la ruptura alcista de los precios.

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