Bankia es uno de los valores que más va a estar vigilado de aquí hasta el Q1 del 2016, porque es un valor controlado por el Gobierno y si el Gobierno cambia a finales de año, nadie sabe lo que puede pasar con la entidad.

De momento ya se sabe que no se quiere vender nada y la pelota se la pasa al ejecutivo siguiente. Esto deja dos opciones sobre la mesa:

Que el miedo y la incertidumbre dañe al valor y lo tenga flotando en tierra de nadie durante todo ese tiempo hasta que se aclare su situación.

La segunda es que sufra una fuerte mejora que sea aprovechada para cerrar posiciones de inversores importantes utilizando la excusa de que ha desaparecido la mano vendedora del Gobierno en el corto plazo.

De cualquier manera, los nuevos partido no son garantía de nada para este valor ya que representa lo que odian todos ellos. La ideología es una cosa y la realidad otra, pero este valor está controlado por el Estado y todavía no se sabe qué quieren hacer con ese control, lo que deja su futuro en el aire hasta que haya otro gobierno.
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