Bank of America tiene las cosas claras con respecto al futuro de Ucrania. Considera que los referéndums realizados van a utilizarse como presión hacia el Gobierno de Kiev para que el Estado acabe llevando una dirección que cree un país descentralizado o federal.
Dentro de los casos que tienen encima de la mesa, el escenario base tiene a la ayuda del FMI sigue adelante sin cambios.

El caso mejor, en una situación como ésta, no le importa a mucha gente, ya que lo que da miedo es que todo empeore. Así, los casos difíciles:

Caso peor: las ocho regiones del sur salen de Ucrania y se llevan algo más del 60% de la producción industrial y con ella casi el 50% del PIB, por lo que el default está casi garantizado.

En el caso más improbable: que se vayan las dos regiones independientes y se sume Kharkiv, lo que desaparecería el 25% del PIB, lo que dispararía el endeudamiento y eso obligaría a rediseñar el plan de rescate del FMI. Aquí el problema es que el mercado de deuda y las finanzas hagan insostenible todo.