Carney dice que no ha hablado con el primer ministro acerca de lo que él podría decir sobre la Unión Europea, pero sí ha hablado con él acerca de la renegociación, que está en línea con lo dicho ya públicamente.
 
Dice que sus preocupaciones han sido acerca de la futura evolución de la Unión Europea y cómo podría afectar a las herramientas de política monetaria del Banco de Inglaterra. Además, dice que la habilidad de los bancos para acceder al resto de la Unión Europea desde la ciudad de Londres es una de las razones por las que Reino Unido es el mayor centro bancario de Europa.
 
Ha habido críticas acerca de los comentarios del banco considerados como a favor de mantenerse la Unión Europea, pero Carney dice que no las acepta y está convencido de las bases del análisis que se realizó sobre el tema.
 
Sobre ese análisis, dice que nada de lo que ellos digan debe ser interpretado como una recomendación sobre la permanencia en Europa y que no van a hacer un análisis más exhaustivo sobre el impacto de las opciones del referéndum.
 
Considera que es del interés de Reino Unido que la unión monetaria europea crezca en fortaleza y que la tasa Tobin no es un problema para la estabilidad financiera. También dice que mantenerse dentro de Europa plantea riesgos relacionados con el desarrollo de la zona euro.
 
Dejar la Unión Europea podría llevar a menores niveles de actividad económica debido a un menor grado de confianza, lo que podría debilitar a la libra y aumentar la inflación, aunque pueden alcanzar ese objetivo de inflación de forma independiente a mantenerse dentro de Europa.
 
Admite que no quiere llevar a cabo una revisión más extensa para juzgar el impacto en los salarios de salir de Europa y que no están formándose una visión de las implicaciones económicas.
 
Dice que el Banco de Inglaterra hará todo lo que esté en su poder para asegurar la estabilidad financiera si el país decide abandonar Europa, pero no puede asegurar al 100% que no haya problemas de estabilidad financiera en el corto plazo si se abandona la zona, pero que dichos problemas podrían verse asociados con una menor actividad económica en el corto plazo.
 
Acaba diciendo que el acceso un mercado único genera una visión de amplitud y escala económica que potencian la adopción tecnológica.
 
Cunliffe dice que habría una petición muy fuerte de negociación para que Reino Unido pueda conservar la misma influencia sobre las reglas bancarias de Europa si se dejase la zona, pero advierte que no parece que fuese posible conservar el mercado único y mantener la influencia sobre las reglas si se abandona Europa.


Dicen que podría llevar dos años o más la negociación de los términos de la salida de Reino Unido de Europa aunque podría ser algo más rápido. También dice que negociar un nuevo acuerdo de comercio con Europa llevaría al menos cinco años.
 
También dicen que los bancos podrían buscar una nueva ubicación tras la salida que incluiría el continente europeo o Irlanda.
 
Advierten que el banco de Inglaterra no va hacer planes de contingencia ante la posible salida de Europa pero saben que hay algunas entidades que sí que lo están haciendo.
 
Consideran que las limitaciones temporales de todo el asunto no van a favor del socio más débil en las negociaciones posteriores a la supuesta salida de Europa.
 
La lista de efectos negativos es bastante amplia y los euroescépticos se han enfadado bastante.