Hace unos días un periódico publicaba que “algunos países pequeños” de la zona EUR estaban siendo más duros que Alemania en la negociación con Grecia.

¿Más duros que Alemania? Sinceramente, la cuestión ya no es quién esté siendo más blando o más duro en la negociación como el hecho de que sea Alemania la tabla de medida para valorarlo. Para bien o para mal todos acabamos siempre mirando a Alemania. De hecho, dado su mayor tamaño es la que más tiene que perder porqué es la que más riesgo asume. Aunque no es probablemente este argumento el que inspira las comparaciones a las que me refería antes.



Es frecuente encontrarte con argumentos similares en economía. Los economistas pedimos que sea la Alemania la que fuerce cambios en su economía para liderar el crecimiento de la eurozona. Mayor inversión, mayor consumo (mayor salario), menor déficit exterior….al final, que no sólo que acelere su demanda interna como que parte de esta mejora favorezca al resto. ¿Y los costes? No sólo me refiero a costes en términos de aumentar su deuda o reducir su superávit comercial. Costes también en términos de precios de los activos, derivados de unas condiciones financieras demasiado expansivas durante demasiado tiempo.



Para las autoridades alemanas, asumir este mayor liderazgo tiene costes. No financieros, como también políticos y económicos. ¿Están dispuestos a asumirlos? Admito que siempre tengo dudas a la hora de responder a esta cuestión.



Miren ahora está tabla. Refleja nuestras previsiones macro para Alemania en los dos próximos años.

Aceleración del crecimiento, derivado de la demanda interna; menor superávit corriente y en las cuentas públicas…¿no es suficiente? Probablemente no lo será para el resto de la clase política europea.







Lo cierto es que hay un fondo de verdad en todas estas críticas: Alemania tiene mucho margen para tomar medidas. Y medidas en términos de gasto e inversión, aunque esto significa sacrificios. Como decía antes, los sacrificios que suponen actuar de motor de crecimiento del resto de la eurozona. Generar desequilibrios, cuando ahora muestra un crecimiento económico cerca de su nivel potencial, con la tasa de desempleo en niveles cerca de mínimos históricos, superávit comercial equivalente a 7 veces el producto y superávit público. Por no hablar de una de las menores deuda pública dentro del área, en términos relativos al producto, y a la baja. Cualquier medida que se tome significa asumir riesgos domésticos y beneficios para el resto. Así actúa un líder, aunque las autoridades alemanas parecen no tener muy claro que ese sea el camino que deben seguir.



No soy psicólogo y por tanto no me considero capacitado para valorar qué hay detrás de esta postura de las autoridades alemanas que rechazan de forma implícita y explícita este liderazgo. Y de hecho no creo que haya factores económicos o financieros que lo dificulten. Pese a las críticas, las autoridades alemanas han sido muy solidarias y abiertas a asumir sacrificios para mantener el Euro. Y lo siguen siendo: veremos cómo defiende la Canciller alemana un nuevo rescate a Grecia tras los encontronazos, más allá de temas económicos, de los últimos meses. No me cabe ninguna duda de que finalmente conseguirá el respaldo político para sacar el nuevo rescate adelante, aunque lo que oiremos en la negociación será un buen reflejo de la futura campaña política con vistas a las elecciones de 2017. Es importante que Europa haya sido capaz de aumentar su coordinación política para entonces. Aunque es difícil que hoy por hoy, con vista a las elecciones de 2017, sea Alemania la que presione para lograrlo.



Pero, más allá del terreno financiero, las autoridades alemanas sí se están moviendo para favorecer la recuperación de la demanda doméstica. Salarios mínimos, mayor gasto e inversión en infraestructuras. Y las medidas que no toman de forma discrecional son favorecidas por unas condiciones financiera especialmente laxas para este país. Hay una cuestión que levanta en estos momentos muchas suspicacias. Me refiero a la evolución del precio de la vivienda, con subidas del 45 % en cifra nominal en el caso de las grandes ciudades. ¿Se está creando una nueva burbuja? El porcentaje anterior se refiere a la subida acumulada desde el inicio de la Crisis, una subida que casi coincide con los descensos de precios en promedio en la vivienda en el mismo periodo en España. Pero, lo llamativo es que mientras los indicadores de sostenibilidad aún son dudosos en España siguen presentando margen de subidas adicionales en Alemania. Sí, Alemania va bien. Y poco a poco nos aprovecharemos de que vaya mejor.





José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España