Ayer el FMI revisó a la baja el crecimiento esperado para la economía norteamericana este año hasta un 1.7 %, casi 1.1 puntos menos que la previsión de abril. Y de esta forma admitió que la esperada aceleración del crecimiento prevista para este año se aplaza hasta el próximo. Recuerden que en 2013 el crecimiento fue del 1.9 %.
¿Les inquieta? Bueno, el propio FMI explica la revisión a la baja de su previsión de crecimiento en las condiciones climatológicas, ajuste de inventarios, menor demanda exterior y la debilidad del sector residencial. La mayoría de estos argumentos de tipo temporal, lo que le lleva a mantener su previsión anterior de crecimiento en el 3 % para 2015. Incluso es marginalmente más elevado de lo esperado. Al final, una pausa en el ritmo de crecimiento para acelerarse con más fuerza más tarde.

http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2014/NEW072414A.htm

Sin embargo, esta previsión no está exenta de riesgos. Y los riesgos aumentan con el tiempo, lo que lleva al FMI a pedir más esfuerzos tanto para reforzar y acelerar el crecimiento a medio y largo plazo como para luchar contra la pobreza. Sí, han leído bien.

En opinión del FMI, las dos prioridades a las que se enfrentan las autoridades norteamericanas en el futuro son aumentar el crecimiento potencial y manejar con éxito la normalización monetaria. Pero, entre medias, reducir la pobreza estimada en estos momentos en más de 50 M. de americanos y uno de cada cuatro niños. El FMI se inclina por medidas fiscales y un aumento del salario mínimo para lograrlo.

El FMI entra en la polémica existente en estos momentos sobre el nivel de crecimiento potencial: desde el 1.7 % que la Oficina de Presupuestos ha mencionado hace unas semanas hasta niveles del 2.5 % que muchos consideramos apropiado (naturalmente, optimistas sobre productividad y población activa ). El FMI considera que sin medidas adicionales, el ritmo de crecimiento a plazo se estancará en una cifra promedio del 2.0 %. Por cierto, no lejos como pueden ver del crecimiento que hemos observado desde el final de la recesión hace ya algo más de dos años. Durante la década anterior a la Crisis (la Gran Recesión) el crecimiento potencial estimado era del 3 %.

¿Qué medidas estructurales pueden impulsar el crecimiento potencial? Las que recomienda el FMI pasan por mayor inversión en infraestructuras, mejorar educación, reforma en el Sistema Fiscal y mejorar el mercado de trabajo (formación, inmigración y más asistencia familiar para padre que trabajan). En el terreno fiscal, pide limitar el ritmo de crecimiento de los costes de sanidad, reforma del sistema de seguridad social y aumentar los ingresos fiscales. Naturalmente, crear una estrategia, y disciplina al aplicarla, para reducir la deuda pública  a medio plazo.

Pide que la normalización de la política monetaria sea compatible con todo lo anterior, minimizando su potencial coste negativo en la economía. Pero hay algo más: considera importante enfocarse en los riesgos para la estabilidad financiera de mantener unas condiciones monetarias tan laxas como las actuales. ¿Cómo? Más regulación y supervisión de actividades no bancarias, como la gestión de riesgos y compañías de seguros.

¿Les parecen objetivos fáciles de desarrollar? Es evidente que requerieren tiempo. Y un mayor consenso político que el que parece tendremos por delante tras las elecciones para las Cámaras a principios de noviembre. Sólo resta la Fed. Pero incluso en este punto, como vemos, se combinan los objetivos a medio plazo con las necesidades del corto. No será fácil. Y mucho menos para el resto de los países, que seguimos necesitando a la economía norteamericana como motor de crecimiento mundial. Los emergentes precisan mucho más tiempo para asumir este papel que les corresponde en teoría.

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España