Hace ya un tiempo que comenzó una tendencia que cosiste, por parte de las empresas americanas, en comprar activos en países con especiales condiciones fiscales. Muchos no veían demasiado sentido empresarial a esa situación, pero el fondo del asunto era que al comprar esas empresas en esos países en particular, se abría la posibilidad de trasladar la sede fiscal a ese país, para de esta forma bajar el pago por impuestos y así aumentar los beneficios de forma considerable.
 
Estados Unidos, que no tiene un pelo de tonto, se puso a investigar la situación y ha cortado el asunto de raíz, pues la administración de Obama hace bien poco cambió las reglas sobre este fenómeno y el departamento del tesoro ha puesto encima de la mesa unas recomendaciones de cambios impositivos que da la sensación que van directas a que ese traslado de domicilio fiscal no se produzca, práctica empresarial que ha sido tachada de irresponsable por el propio Obama.
 
En consecuencia, parece que van a tardar muy poco ambas compañías en declarar fallida la fusión, y ahora se especula con el coste de esta cancelación y lo que tendría que pagar Pfizer a Allergan, que podría ascender a 400 millones de dólares por todo el proyecto que ha tenido que hacer la segunda de cara a la fusión.
 
De momento, la reacción lógica es que la empresa que compra, la americana, está subiendo por la ausencia de costes y la comprada es la que se está desplomando.
 
pfer