Lo primero de todo, debemos recordar las palabras de la propia cúpula directiva en donde decían que la evolución de la compañía está mostrando, y el uso de los clientes, que poco a poco está pasando de ser una compañía tecnológica a ser una compañía de servicios tecnológicos, ya que poco a poco iban ganando presencia dentro de los resultados empresariales las cuotas que ingresa por la utilización de servicios como el pago por su propio móvil, la distribución de música por su propio móvil, libros, películas etcétera. Esto ya nos daba una pista de que quizá ya se estaba avisando que la venta de hardware iba cada vez a tener una presencia más limitada dentro de sus ingresos.
 
Apple presenta un doble patrón de comportamiento, ya que el ciclo de presentación de un producto revolucionario, la adopción por gran parte de los usuarios del mismo, la explotación, declive y fracaso de ese mismo producto no se ha completado al 100% porque la compañía, de la mano de Steve Jobs, supo sacar un producto revolucionario que cogía el testigo del producto anterior justo antes de que comenzase su fase de declive. Primero fue el iPod, después el iPhone, después el iPad y en última instancia el iWatch. Con el tiempo se ha visto que sólo uno de los productos ha tenido el ciclo más largo, los teléfonos, ya que los iPad tuvieron una adopción tremenda, consiguieron mover mercado, pero poco a poco están decayendo porque el aumento de las pulgadas de las pantallas de los móviles suplen perfectamente la existencia de las tabletas, y además se llevan por delante gran parte del mercado de los ordenadores personales. Con respecto al reloj inteligente, las ventas son marginales e incluso no tienen categoría propia dentro de los resultados de Apple.
 
Por lo tanto, todo el mundo es consciente de que el pez gordo dentro de los ingresos de Apple son las ventas de los teléfonos inteligentes. Dentro del ciclo que hemos comentado anteriormente, existe otro a que todo mundo se ha acostumbrado, ya que todos los años aparece una nueva versión. Una versión completamente nueva cada dos años y una versión intermedia mejorada un año después de la nueva versión. Por lo tanto, las nuevas versiones aparecen justo antes de las vacaciones de Navidad, la temporada de consumo por excelencia en occidente, ahí aparecen en las ventas fuertes, después se suele estancar un poco y cuando nos acercamos a la presentación de un nuevo modelo, especialmente dos años después, cuando se supone que aparece un modelo completamente nuevo, caen antes de la aparición de ese modelo para volver a dispararse con la presentación.
 
El problema es que poco a poco están apareciendo marcas chinas en donde ofrecen calidades y capacidades que están por debajo de los productos de la manzana, pero los precios son tremendamente más competitivos, por lo que en algunos casos la relación calidad precio aparente, es más atractiva que la de los productos de la manzana, sobre todo en países donde los sueldos están atascados o simplemente las novedades tecnológicas no ofrecen motivo suficiente como para poder cambiar cada poco tiempo de nuevo terminal.
 
Al hilo de justo lo anterior, lo que queda de año y gran parte del año que viene es un verdadero problema tanto para los analistas como para los inversores, porque en 2017 se cumplirán 10 años de la aparición del iPhone, el aparatejo que revolucionó todo, trajo Internet y la conectividad masiva a nuestro bolsillo, de forma literal. Por lo tanto, muchos están empezando a pensar que las posibles novedades, o revoluciones, que pudiera traer otra vez Apple a su terminal estrella no estarán en el dispositivo que podría aparecer después de este verano, sino del verano de 2017. Esta especulación no sólo está entre analistas e inversores, sino también entre los consumidores que son más fieles a la marca, por lo que muchos están creyendo que las ventas de los iPhone no lo van a hacer tan bien como se espera en todo lo que va de año y además el nuevo terminal que se supone que aparece después de este verano, podría no tener tantas mejoras como para justificar esa compra, así que todo podría quedar relegado al siguiente, el de 2017.
 
Pasando a las cifras económicas, los beneficios de su tercer trimestre fiscal bajaron a 1,42 dólares, por encima de lo esperado que eran 1,38 dólares pero bajando fuertemente desde los 1,85 dólares del mismo período del año pasado.
 
Las ventas caen nada menos que un 14,6% hasta situarse en 42.360 millones de dólares, mejores de lo esperado que eran 42.100 millones.
 
Dado que todo es mejor de lo esperado, el valor está subiendo fuertemente en el mercado, aunque mucho se está hablando del factor que vamos a ver a continuación.
 
Resulta que el precio medio de venta de los iPhone en este último trimestre se sitúa 595 $ cuando se esperaba que fuese de 612 $ y bajando desde alrededor de los 700 $ hace seis meses. Según la compañía, dos factores han pesado mucho, los movimientos de la divisa y además que está teniendo buena aceptación el modelo de iPhone más barato, por lo que tira del precio medio a la baja. Precisamente, combinando el precio medio de venta con el factor estacional que hemos comentado antes y lo especial de este período hasta 2017, muchos creen que el precio medio de venta va a seguir bajando hasta que aparezca esa especie de revolución en ese nuevo esperado iPhone de 2017, donde volvería a subir otra vez. Es más, dada la aceptación que están teniendo productos algo más baratos, el precio medio baja y eso podría presionar a la compañía para tener una aproximación diferente a la hora de vender sus productos, ya que para compensar la situación, podría mantener la línea de productos más baratos pero la gama alta pasaría a ser más cara de forma que una cosa se compensase con la otra haciendo que el precio medio de venta aumentase, lo que vuelve a aliarse con la especulación del modelo de 2017 porque a lo mejor podría traer mejoras revolucionarias que justificasen un precio bastante más por encima de lo que nos tienen acostumbrados.