Tanto Apple como IBM han recibido un buen contratiempo desde Alemania y China al ver cómo la política de espionaje del NSA les puede dañar las ventas en el gigante asiático, al igual que en otros países muy enfadados por verse espiados como si de vulgares enemigos se tratara.
Con lo anterior, y junto a los movimientos de estos países para sustituir sus productos por otros locales en los que se puede confiar, ambas empresas se mueven para ver si pueden potenciar su presencia dentro del sector más correoso para ambas.

Apple no es muy popular en el entorno empresarial por su escasa oferta en soluciones de productividad al depender de terceros que sólo parece habitar en el entorno Windows. IBM por su parte, no tiene presencia en el entorno que más domina Apple, así que la unión beneficia a ambos.

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