Si no tuviésemos el evento de la Reserva Federal, hoy el protagonista absoluto sería la valoración que hace el mercado de los resultados empresariales que ha presentado Apple ayer tras el cierre. Recordemos que la intención era la de haber presentado los resultados hace dos días, pero se retrasó un día por la presencia de varios directivos en el funeral de un antiguo compañero.
 
Desde el principio del estallido de la presencia de los teléfonos inteligentes en nuestras vidas, la preocupación por el futuro de toda esta tendencia se ha dividido en dos partes: la primera de ellas, la onda expansiva ha tenido dicho estallido que hacía que los usuarios que nunca habían tenido un teléfono, adquiriesen uno, por lo que estábamos dentro de una expansión que era normal y absolutamente vertiginosa. La segunda parte, la más difícil, era conseguir que estos usuarios cada poco tiempo cambiasen de terminal, manteniendo así las ventas más o menos constantes o incluso con incrementos relativamente fuertes. Sin embargo, la crisis económica ha hecho que poco a poco esa tendencia vaya teniendo problemas y algunas marcas que han intentado tener un producto para cada rango de precio y necesidad, se han dado cuenta que la estrategia no funciona, teniendo que cambiar a unos pocos nichos de mercado. Apple era uno de los pocos que prácticamente no importaba lo que hiciesen porque siempre había toda una legión de seguidores que compraba todo lo que ponía en el mercado. Sin embargo, poco a poco han ido viendo las orejas al lobo y han aparecido distintas ofertas, como una especie de tarifa plana para tener siempre el último terminal o incluso recompras de modelos antiguos. Los intentos de hacer un iPhone más barato no han acabado bien, y los resultados de hoy han confirmado que las cosas están cambiando.
 
Steve Jobs fue una persona que no le importó absolutamente nada las cifras de la compañía y menos su comportamiento la bolsa. Él estaba extraordinariamente centrado en la innovación y hacer sus sueños realidad, pero tras su fallecimiento y el nuevo presidente de la compañía, empezó a jugar en bolsa con dividendos, recompra de acciones, etcétera, lo que hizo que el mercado empezase a jugar con ella como con cualquier otra compañía, buscando ya la recompensa al accionista en vez del crecimiento constante de la compañía. Además, la magia de la empresa ha ido desapareciendo poco a poco porque los únicos nuevos productos que han salido al mercado siguen siendo revisiones y mejoras de productos ya aparecidos, pues todos estamos ya muy mal acostumbrados a que sea Apple la que de repente se invente un sector nuevo, como pasó con los iPhone o los iPad. Su último intento fue el reloj inteligente, pero no ha sido tan revolucionario como los productos anteriores en su momento y tiene mucho espacio para la mejora. Parece que ahora la cúpula directiva se ha dado cuenta de la falta de brillo en la empresa y parece que están cocinando algo, pero de ahí a que aparezca, todavía tendremos que esperar.
 
Ayer presentó resultados de beneficios por acción de 1,9 dólares, por debajo de lo esperado que eran dos dólares y en cifras han bajado a 10.500 millones de dólares desde los 13.600 del año anterior.
 
Con respecto a las ventas, han presentado 50.560 millones de dólares, por debajo de lo esperado que era un descenso a 52.000 millones desde los 58.000 millones del mismo trimestre del año pasado.
 
La bajada de las ventas, en realidad, no ha sorprendido a nadie, porque ya llevamos unos cuantos días teniendo malas noticias acerca de que los proveedores de Apple estaban reduciendo las contrataciones, la producción etcétera, lo que se trasladaba a que Apple iba a tener malas ventas.
 
Apple es una compañía bastante extraña, porque las empresas tecnológicas siempre tienen, o algunas de ellas, un éxito que siempre acaba en un fracaso, ya que la mayoría de ellas no consiguen hacer aparecer otro éxito que compense el fracaso anterior. Sin embargo, Apple ha conseguido enganchar varios éxitos seguidos que han compensado el fracaso anterior. Por un lado fueron sus ordenadores Mac, cuando tuvieron su declive, aparecieron los iPod, cuando tuvieron su declive apareció el iPhone, después se añadió el iPad… Y aquí nos hemos parado. Por lo tanto, mientras no aparezca una nueva revolución, todo el mundo está expectante al declive de su buque insignia, los iPhone.
 
Las ventas de los iPhone han caído un 16% en la interanual, la primera bajada en sus nueve años de historia. Esto ha hecho a todo el mundo echar un vistazo a las dinámicas de compra de los clientes y se está viendo que están alargando la vida útil de sus terminales, lo que antes comentábamos que era lo más difícil, hacer que se mantuviese la tasa de sustitución. La crisis económica tiene gran parte de la culpa, los bajos salarios también, pero la ausencia de novedades fuertes que ayuden a tirar de la sustitución, también.
 
Además, Apple ya ha dicho en más de una ocasión que apunta a ser más una empresa de servicios que tecnológica, de forma que se intenta sacar y exprimir todo lo posible al ecosistema de Apple, ya que se empieza por un iPhone, por ejemplo, pero después se acaba entrando en las compras por medio del móvil con su servicio de pago, escuchar música con su servicio de suscripción de música, viendo películas, leyendo libros, comprando sus aplicaciones, etc. pero el gran escollo que tienen es que no acaban de enganchar al sector empresarial y de ahí el intento de adentrarse un poco más con la creación del iPad Pro, ese iPad grande que se presentó hace poco, pero el problema es que su sistema operativo sigue siendo móvil y es muy difícil hacer tareas profesionales con un sistema operativo que no está preparado para ello y que es muy limitado en ese sentido.
 
Como podemos imaginarnos, las incertidumbres que hay ahora mismo sobre el valor están haciendo que en el fuera de horas esté perdiendo cerca del 8% y, dada la gran ponderación que tiene en el sector tecnológico, es el principal causante de que el Nasdaq en el Globex esté cayendo el 1%, y todas las empresas que tengan que ver con ella, también lo van a pasar mal.
 
En el gráfico adjunto al cierre de ayer pueden ver que otra vez nos hemos quedado sin superación de la media de 200 sesiones dejando un claro doble techo en los máximos de este año y que andamos buscando los mínimos de agosto nada menos:
 
 
aapl