Se espera una apertura alcista en Europa, gracias al cierre de Wall Street de ayer, estos son los factores clave en el día.

En una noche tranquila en Asia donde muchos índices importantes han estado cerrados por festivos, como por ejemplo Japón, la apertura parece alcista y totalmente condicionada por el cierre muy lejos de mínimos de EEUU.

Se le echa la culpa "positiva" del buen cierre al dato de ISM, que fue mucho mejor de lo esperado, aunque fue un dato con algunas cosas no tan buenas. Como por ejemplo la subpartida de empleo al peor nivel desde hace varios meses, y más teniendo en cuenta, que el sector servicios es casi el 80% de la economía de EEUU.

Pero realmente puede que tuviera más que ver con ese rebote, el que se tocó el soporte importante que siempre le forma al S&P 500 la media de 50, como puede verse en este gráfico. Es la media naranja. Fue tocarla, y la subida instantánea.





Hay que recordar que ayer fue festivo en Londres, plaza desde la que viene un flujo enorme de órdenes y que hoy volverán al trabajo, por lo que aparecerán muchas órdenes que debían haber entrado ayer que pueden mover mucho mercado.


También habrá que hacer la digestión de numerosos resultados que se están publicando durante la mañana en Europa. De momento Adidas ha dado peor de lo esperado, UBS mejor de lo estimado y BMW más o menos en línea y manteniendo las optimistas previsiones que ya había dado recientemente.


No obstante los gráficos en toda Europa, nos siguen mostrando claro movimiento lateral, y no hay que olvidar, que en los últimos días se ha convertido en una costumbre, el sufrir duros papelones, al más mínimo incidente que llega desde Ucrania, en el momento más inesperado.

Hoy habrá que estar atentos igualmente, a la posibilidad de que los políticos europeos, para tapar su incompetencia y en muchos casos corruptelas, pueden llegar hoy a un principio de acuerdo para instaurar la populista tasa Tobin, con el fin de llegar a las elecciones del 25 de mayo, con la aureola de que son muy justicieros y van a castigar a los bancos, cuando en realidad esa tasa la van a pagar hasta el último céntimo los inversores de a pie.