Alstom, uno de los valores más movidos en los últimos tiempos, ha presentado beneficios de su año fiscal que acaba el marzo con un descenso del 28% con respecto al año anterior debido a las bajas ventas en su unidad de energía, esa que quiere comprar tanto General Electric como Siemens.

El beneficio neto en el último trimestre fiscal cayó hasta los 556 millones de euros desde los 768 del año anterior. El beneficio operativo descendió un 3% y el margen operativo también a un 7% desde el 7.2% anterior. Las ventas totales se mantuvieron estables en los 20,270.
 
Su unidad de energía se ha visto afectada por los recortes en proyectos grandes de países con problemas y sobre todo en los mercados emergentes. Esto ha hecho un especial daño porque son las dos terceras partes de sus ventas totales. La tendencia de los proyectos también se nota en los nuevos pedidos, ya que descienden a 21,500 millones de euros desde los 23,770 del año anterior, por lo que las ventas futuras también van a ser más bajas. Precisamente, un problema al que se enfrenta, al igual que otras compañías de producción similar, es la de que las ventas para proyectos futuros fallan a la hora de financiar la producción de los contratos pasados, por lo que se tiene que poner a quemar efectivo, algo que se mira muy de cerca porque puede ahogar a la empresa.